Tocado, hundido y pitos
Los gasteiztarras solo dieron señales de vida en el tercer cuarto. Por lo demás, el ridículo fue supino.

LABORAL BASKONIA 71
UNICAJA 81
El duelo de ayer iba a pasar a la historia por el debut de Lamar Odom, pero al final pasó por ver la peor versión del Laboral Kutxa Baskonia de los 15 últimos años. Excepto en el tercer período, Sergio Scariolo y sus muchachos tocaron fondo, desesperaron a sus aficionados y se ganaron todos y cada uno de los pitos que se les brindó de la grada. Unicaja jugó bien, pero es que tuvo en su rival un aliado.
A falta de 6.09 para llegar al descanso, llegaban los primeros grandes aplausos del Buesa Arena, porque el resultado de 20-35 no invitaba a ovaciones. Pero entraba Lamar Odom, algo parecido a una esperanza brotó, pero fue muy breve. El jugador de Queens, después de deambular un par de minutos y no atreverse a postear a Stimac, realizó su primera acción positiva clavándole un soberano tapón a Granger. El problema era que el marcador situaba un 24-40 adverso, fruto de una defensa exterior realmente denunciable y un claro dominio reboteador de los malagueños, pese a sus ausencias. Odom no fue el peor, pero estuvo en el peor momento.
El 24-47 del descanso, al que se llegaba tras un par de pérdidas consecutivas del propio Odom -es lo que tiene querer agradar y brindar asistencias con mejor intención que ejecución- fue el resumen de un Laboral Kutxa Baskonia absolutamente irreconocible. Sí, el mismo equipo que jugó cuatro ediciones de la Final Four de la Euroliga entre 2005 y 2008 hacía un ridículo indisimulable en los 20 primeros minutos. Kuzminskas, claramente al alza desde la Copa, abusó de San Emeterio y Jelinek, mientras que Jason Granger o Nik Caner-Medley no tardaban en encontrar la espalda de sus pares.
Y después del clínic de juego colectivo del primer cuarto, Ryan Toolson dio el debido impulso para llegar 24-47 al receso.
Corazón salvaje
El quinteto formado por Heurtel, Causeur, San Emeterio, Nocioni y Pleiss salió de los vestuarios dispuesto a arreglar semejante desaguisado. Por fin la defensa fue digna de tal nombre, mientras que Nocioni, Causeur y San Emeterio buscaban la canasta de cerca y lejos.
Un parcial de 20-4 puso el marcador 44-51 y el Buesa Arena quería creer. A pesar de que los tiros entraban más por corazón que por buen juego, y ese gas duró demasiado poco.
Pero el atolondramiento de Unicaja no iba a perdurar eternamente. Secundarios como Txemi Urtasun -bien por el iruindarra-, Carlos Suárez o Ryan Toolson encadenaron varios lanzamientos lejanos para que la ventaja malagueña se fuera otra vez muy por encima de los diez puntos. Scariolo apostó por jugar con Nocioni de pívot, pero no se aprovecharon esos espacios, ya que Unicaja se hacía grande en la zona. Al final, el 71-81 final fue una diferencia casi digna. Tocado y hundido.
Giuseppe Poeta continuará hasta final de temporada
Concidiendo con el inicio del duelo entre Laboral Kutxa Baskonia y Unicaja, el club gasteiztarra anunciaba que renovaba el contrato de Giuseppe Poeta hasta el final de la temporada.
Aquejado por una rotura de fibras, el base nacido en Battipaglia está siendo baja en las últimas fechas y la escuadra gasteiztarra poseía una cláusula de corte al final del mes de febrero.
Pero las distintas opciones barajadas para formar pareja en la cancha con Thomas Heurtel, como pudo ser el de «Pooh» Jeter, no resultaron, de forma que el plantel baskonista parece al fin cerrado, tras múltiples cambios. A. G.

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