La secuela «300: el origen de un imperio» abunda en la resitencia griega ante Jerjes
La exitosa creación de Zack Snyder del 2006 «300» recreaba la figura del espartano Leónidas, ya representada dentro del género peplum en el clásico de 1962 «El león de Esparta», realizado por Rudolph Maté. La secuela comienza con la batalla de Maratón, que también tuvo su película en 1959, codirigida por Jacques Tourneur y Mario Bava.
Como quiera que Zack Snyder sigue de supervisor, el producto resultante se desmarca por completo de los precedentes genéricos mencionados, rindiendo culto al efectismo digital ya probado anteriormente, con unas violentas coreografías de lucha, que no son otra cosa que cómic en movimiento. Por algo ambos títulos se basan en las historietas gráficas de Frank Miller.
Una estética a la que se le acusó de testosterónica, y en teoría relacionada con la parte más básica y primitiva del hombre. Debido a ello en esta continuación titulada «300: El origen de un imperio» el protagonismo recae en una mujer.
Eva Green encarna a Artemisia, personaje histórico inspirado en Artemisia I de Caria. Se sabe que intervino en la batalla naval de Salamina, que en la ficción han convertido en la batalla de Artemisia. Todo esto ocurrió a finales del siglo V a.C., dentro de la resistencias de las tropas griegas comandadas por Temístocles contra el persa Jerjes.

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