Paliza de Laboral Kutxa Baskonia

Tarde de recreo que aflora la sonrisa a los aficionados

La mejoría defensiva de los gasteiztarras y el claro dominio de Pleiss en la pintura se sumó al horrible día del Joventut en el triple, sumando un 1 de 22 desde la larga distancia. La grada pudo gozar al fin.

LABORAL KUTXA BASKONIA 100

JOVENTUT 71

Domingo de recreo. Laboral Kutxa Baskonia se divirtió a costa del Joventut más triste de toda la campaña y se dio un festín. La superioridad interior y un trabajo defensivo más que apañado propiciaron que los aficionados baskonistas, por primera vez en mucho tiempo, abandonaran la cancha de Zurbano con una sonrisa de oreja a oreja.

Resultó un compromiso mucho más plácido de lo esperado, fruto del pésimo partido de Guillem Vives y del nulo acierto triplista de la Penya, que acabaría con una carta de tiro de 1 de 22 desde más allá de los 6,75 metros. Mientras, Laboral Kutxa Baskonia exprimía las lógicas superioridades de Pleiss y Nocioni para adquirir una buena renta desde el salto inicial. Ante la ausencia de acierto exterior entre los rivales, solo la movilidad de Shurna o la garra de Llovet ofrecían una mínima resistencia. Ciertamente, la defensa baskonista, sobre todo gracias al arte de Poeta para sacar faltas en ataque, mostró por tercer partido consecutivo una cara más positiva para solaz de Scariolo y sus huestes, lo que propició que los locales se arrancaran a jugar a campo abierto con una felicidad casi desconocida.

Para el tiempo de descanso, el partido estaba más que decidido para los locales: 52-32.

Sobre los 30 puntos

La fiesta siguió su camino tras el paso por los vestuarios. Causeur y San Emeterio elevaban el 68-40 después de enchufar unos pocos triples, mientras que en el último cuarto -ante un Joventut en el que solamente Llovet guardaba algo de dignidad-, con la irrupción de Mainoldi y Van Oostrum, la renta baskonista se elevaba sobre la treintena.

Y aunque la ventaja final fuera «solo» de 29 tantos, el partido acabaría con una explosión de alegría cuando Adam Hanga, que también tuvo minutos de calidad, conseguía llegar a la centena con un triple. Después de tanto penar, los gasteiztarras necesitaban un recreo así.