El Rayo envía 1.143 entradas a Bilbo y pondrá a la venta 4.000
En San Mamés se expenderán mañana a entre 40 y 50 euros, mientras las que se venden desde ayer en las taquillas de Vallecas oscilan entre los 25 y 55.

Con el pitido final, los jugadores rojiblancos se fueron fundiendo en eternos abrazos, uno a uno, en grupo, hasta terminar en un aplauso unánime desde el centro del campo a una afición que les devolvió el agradecimiento mientras retumbaba el himno del club por la megafonía. A partir de ese instante, su cabeza, la de su técnico Ernesto Valverde, la de cada athleticzale estaba puesta, cómo no, en Vallecas. El equipo vuelve hoy a los entrenamientos en Lezama y en su cabeza no hay otra cosa que sellar la histórica clasificación para la Champions en un campo que se le suele dar bien a los leones y en el que nadie duda tendrán el arrope de unos cuantos miles de seguidores. «Desde el martes tendremos la cabeza puesta en el Rayo, en ganar el partido. Hemo dado un paso importante, que estamos muy cerca y que lo vamos a intentar en Vallecas. Nuestro objetivo es ir allí, y no sufrir más», lo verbalizó un Mikel San José que ha hecho que nadie eche de menos al capitán Gurpegi en este tramo final de la Liga.
El estadio de la calle Payaso Fofó será un hervidero. Y no solo de camisetas rojas y blancas en vertical, sino franjirojas. El Rayo puso ayer a la venta las entradas para un choque que puede ser decisivo para los bilbainos. Precios en taquilla de entre 25 y 55 euros, para entre 3.500 y 4.000 entradas en diferentes zonas del campo y que seguro no dejarán sin billete a ningún aficionado zurigorri que se acerque hasta Vallecas. A ellas hay que sumar las 1.143 en la zona destinada al equipo visitante que la entidad rayista ha enviado al Athletic. De ellas, según ha informado el club de Ibaigane, 243 se reservan para compromisos de la propia entidad, 300 más se venderán directamente a la Agrupación de Peñas, que organiza un desplazamiento a Madrid, y serán 600 las que se pondrán a la venta mañana para los socios, de 10.30 a 15.30. En caso de sobrar, que no será fácil, se expenderían ese mismo día por la tarde. Los precios de las mismas fijados por el Rayo son: 98 entradas de 50 euros, 214 de 45 euros y 288 de 40 euros.
Gran tifo rayista en Vallecas
El desplazamiento el viernes de quizá 3.000 o 4.000 aficionados rojiblancos hasta la capital madrileña no sería extraño, toda vez que a lo que se juega el Athletic ayuda que sea puente y, por qué no, la posibilidad de alargar unos días en un Madrid que celebra fiestas. Además, Vallecas es un destino bien considerado en Bilbo, pues su ambiente y la hermandad existente entre sus aficiones hace que no solo durante el partido, sino antes y después del mismo la fiesta supere incluso al ámbito meramente futbolístico.
Los athleticzales que viajen llevarán en su maleta todas las ganas del mundo de animar a los suyos, como harán lo propio los rayistas, felices con 43 puntos después de una complicada temporada, y cuya grada más ruidosa quiere preparar una animación especial para ese día.
«Hace ya unos cuantos años decidimos que, una vez cada temporada, nuestro estadio sería lo más parecido a la Bombonera o el Monumental de River. Una explosión de papelillos, rollos de papel. Una auténtica locura. Unos cuantos años después, la pasión no solo ha remitido, sino que esperamos con ansias que llegue el gran día en el que nuestras gradas desaparezcan entre un mar de papeles. Pues ese día ya está aquí. Ante el Athletic, a las 21.00h, Vallekas vivirá uno de los momentos más esperados de la temporada», se puede leer en la web del colectivo Bukaneros, que quiere llenar la grada de papelillos en los prolegómenos del choque -«ve haciéndolos con sanciones, artículos del ABC o la Razón», invitan-, rollos de papel, pancartas de ánimo al Rayo, todo aderezado con el cántico propuesto para la ocasión y que reza ``Llevo con orgullo esta camiseta, no importa que ganes no importa que pierdas, te llevo tan dentro, tan dentro de mí, Rayo Vallecano siempre junto a ti''. Además, han solicitado que la gente acuda al estadio media hora antes para que el tifo programado coincida con el salto del equipo al césped.
No hay duda de que Vallecas será el viernes una fiesta del fútbol, entre dos equipos ofensivos, dos aficiones apasionadas, y que puede certificar una clasificación histórica de los bilbainos.
Treinta años del último título liguero de los leones
Hoy, hace 30 años. Ese día, un 29 de abril de 1984, el Athletic se proclamaba por segundo año consecutivo campeón de Liga, en San Mamés, ante la Real Sociedad, con dos goles de Rocky Liceranzu, inolvidables para los afortunados asistentes a aquel histórico partido y mitificados por los años de los años. «El día de la Real fui el único que hizo un partido normal, el resto estaban como flanes», le contaría el bravo central a Juan Carlos Latxaga en ``Días de gabarra y gloria''. Las gradas de la vieja Catedral con un colorido como nunca lo estuvieron. «Mirabas desde abajo y te daba la impresión de que las gradas se nos venían encima, de que la gente estaba colgada encima de nosotros», rememoraba Manolo Delgado, preparador físico de aquel equipo campeón. Ilusión desbordada en el graderío, tensión y agarrotamiento de los leones sobre el césped, hasta que a los 18 minutos un barullo en el área de Arkonada tras falta sacada por Sola acaba no se sabe cómo a pies de un Liceranzu que pincha aquel globo en la red realista. Pero estaba escrito que no iba a ser el partido esperado, que se iba a sufrir hastas el final. Y de qué manera. En otro balón a ninguna parte, Peio Uralde hizo el empate sin que nadie le hubiera invitado a tal fiesta. «No pintábamos nada en ese encuentro. Yo creo que ni siquiera el propio Uralde se esperaba marcar aquel gol», llegó a reconocer años después el expresidente realista Iñaki Alkiza. No estaba escrito en el guión y hasta el colegiado se cercioró con el linier de que sí, de que el balón había entrado por aquel angosto hueco entre Zubizarreta y su poste. «Quisimos ganar el partido antes de empezar y jugamos fatal», diría el portero. Quedaban 22 angustiosos minutos para el final. Fue Argote -como días después asistió a Endika en el Bernabéu para ganar la Copa- el que templó un córner a falta de doce minutos, el decimoquinto del partido para los bilbainos. Liceranzu se elevó entre aquel área realista en hora punta y Arkonada empujó con la mirada el balón a las mallas. «No fue tan fácil como parece. Nos fuimos al balón los cuatro, o sea, Gorriz, Gajate, Andoni (Goikoetxea) y yo. Hay que meter la cabeza ahí ¿eh?», describía la jugada el autor del tanto. «Quedaban doce minutos y estábamos acojonados porque el equipo no estaba jugando ni a tabas, las cosas como son», proseguía su narración en ``Días de gabarra y gloria''. Los protagonistas insisten en que no hubo pacto. El gol 3.000 del Athletic en liga. El gol que daba una Liga. Fue hoy, hace 30 años. J.V.
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