La «independencia mental» catalana se despliega y explica en Donostia
Tres voces muy implicadas trajeron ayer a Donostia los entresijos de la transición catalana, «que es un modo de decir que estamos a punto de ser independientes», resumió la periodista Rita Marzoa. El politólogo Jaume López constata que las apuestas están a favor. Y Salva Cardús espera que los avances valgan para Euskal Herria.

Norabidea, blog promovido por Udalbiltza y otros agentes para reflexionar e iluminar el camino en Euskal Herria, se presentó ayer en Donostia con una mesa redonda dedicada al proceso catalán. Y reflexión hubo de sobra. También optimismo, optimismo informado porque los tres intervinientes están en el meollo de la transición: Salvador Cardús, sociológo, es uno de los catorce miembros del Consell Asesor; Rita Marzoa, periodista, pertenece a Ómnium Cultural; y Jaume López es profesor universitario y activista.
Pero esta vez prefirió empezar hablando de sí mismo, porque su caso refleja el de cientos de miles más. «Yo era federalista hasta 2006, ahora soy independentista», confesó. Contra el criterio general, cree que todo esto no empezó con la sentencia del Constitucional en 2009, sino antes, con la manifestación de 2006 ``Somos una nación y tenemos derecho a decidir''. Un lema que conectó dos tradiciones: la nacionalista y la de quienes no lo eran pero querían decidir, como él mismo. Sobre esta base ha crecido año a año una masa muy transversal. Jaume López destaca también el valor de las consultas municipales, porque aglutinaron a gente «que quería hacer cosas, no teoría política. La gente quiere práctica».
Marzoa comparte que el giro ha empezado efectivamente por la conciencia. Habló de «independencia mental». Y explicó, en una sala repleta del Museo San Telmo, que este proceso no es solo cuestión de ingeniería jurídica, porque en el mismo la ciudadanía catalana va revisándolo absolutamente todo.
De ello da fe el trabajo del Consell Nacional que asesora a la Generalitat para esta transición. Cardús detalló que sus informes abordan desde el encaje en la UE a cómo debe ser el banco central catalán o el sistema tributario, o cómo garantizar que «el día 0+1» continúa el suministro de energía, agua, sistemas tecnológicos...
Una labor a cargo de profesionales muy preparados, con gran carga de trabajo pero altruista: «De algunos informes ha habido cinco, seis, siete versiones... Ya se sabe que los juristas son gente bastante pesada -bromeó-. Y tienen que ser también accesibles al público, por lo que tenemos muchas discusiones terminológicas. No pido que los leáis, son muchas páginas, pero espero que os sean valiosos también a vosotros», concluyó.
«El `no' es muy antipático»
Llamó la atención el convencimiento y seguridad de los tres. López asume que no sabe cómo terminará esto, pero constata que las apuestas están a favor de la independencia. Y cada día más en la medida en que el Estado español pierde argumentos, porque lo que hace Catalunya y lo que no hace el Estado son vasos comunicantes, se alimentan mutuamente.
Marzoa citó algunas iniciativas recientes españolas: Lomce, Ley de Seguridad Ciudadana, reforma del aborto... más aire para la ilusión social por la independencia. Y respecto a la demanda soberanista catalana en concreto, recordó que la respuesta española «es no, no, no... Eso es muy antipático, y cuando se den cuenta de ello, ya será tarde».
El profesor Jaume López lo ratifica: «Es difícil defender en Europa la causa catalana, porque enseguida se evocan el nacionalismo, la violencia... pero es más difícil defender que a la gente no le dejen votar». Marzoa, que conoce la actitud de los medios internacionales, destaca el interés de los anglosajones, aunque reconoce que también se topan con muchos «muy adoctrinados por Madrid, que ahora dicen que esto acabará como en Ucrania. Y yo les digo `¿acaso veis a alguien pegándose en la calle?'. No. Los del sí y los del no, en el fondo todos quieren votar».

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