Arnaitz GORRITI
Play-offs de la NBA

San Antonio y Miami no dejan lugar a que haya más sorpresas

Los protagonistas de la última final se adelantaron en sus series con más de 20 puntos de ventaja sobre Portland y Brooklyn. Tony Parker brilló con 33 puntos.

Miami Heat ya se puso serio desde la primera ronda y sigue sin perder un partido en estos play offs. Su partenaire en la pasada finalísima de la NBA, San Antonio Spurs, se olvidaba de los agobios vividos frente a Dallas y daba un puñetazo sobre la mesa en su primer encuentro contra Portland. Ambos vencieron sus respectivos partidos con más de 20 puntos de diferencia, dejando bien claro a sus rivales que las sorpresas... mejor envueltas en papel de regalo.

SAN ANTONIO SPURS (1) - PORTLAND TRAIL BLAZERS (0) (116-92). «Obviamente, Tony -Parker- estuvo estupendo», confesaba Tim Duncan al final del partido. TP9 sumaba su segundo partido consecutivo por encima de los 30 puntos, marcando la diferencia ante los Blazers con 33 tantos y 9 asistencias, saliendo claramente vencedor de su duelo particular con Damian Lillard.

El propio Lillard, como LaMarcus Aldridge -aunque este acabaría con 32 tantos y 14 rebotes- arrancaron muy fallones, algo que los Spurs aprovecharon para irse y no mirar atrás: 29-16 al final del primer cuarto y 65-39 en tiempo de descanso. La renta texana llegó hasta la treintena en alguna ocasión y, aunque la lógica relajación de los de Popovich hizo que los Blazers se arrimaran mínimamente, Parker no dio ninguna oportunidad para que la fraquicia de Oregon se reenganchara al duelo.

Con todo, al enorme partido del base galo de San Antonio cabe añadirle la gran aportación del banquillo texano. Mientras que los reservas de Portland sumaban 18 tantos, los Spurs llegaban hasta los 50 puntos, entre los que destacaron los 19 de Belinelli, mientras que Ginóbili, Boris Diaw o Baynes hacían fluir el balón -San Antonio acabaría con 21 asistencias, por 9 de Portland- o se mostraban firmes para cerrar el rebote y provocar hasta 20 pérdidas a un rival que no halló la manera de ser competitivo en este arranque.

«Nuestro adversario ha demostrado que aspiran a ganar al campeonato. Han saltado a la cancha con mucha más energía en los dos lados de la cancha. Ellos han lanzado el primer puñetazo», confesaba al final del partido un Damian Lillard insatisfecho con sus 17 puntos.

MIAMI HEAT (1) - BROOKLYN NETS (0) (107-86). Sabedores de que no tienen que demostrar nada a nadie, los Heat miran a franquicias legendarias como los Bulls de los 90 o los Lakers de los primeros años del siglo XXI y aspiran a lograr el threepeat; esto es, su tercer anillo consecutivo. Así las cosas, no intentan ganar los partidos en el primer cuarto, sino que van aumentando su intensidad hasta hacerse con un ritmo de juego insostenible para su rival. Ante Charlotte Bobcats la estrategia les funcionó de maravilla -fueron el único 4-0-, y en su estreno en la semifinal de Conferencia ante los Nets, también.

«Lo mejor del partido ha sido el ritmo que hemos puesto, pudiendo hacer de todo sin necesitar mucho tiempo para ello», explicaba un LeBron James que no necesitó sumar más que 22 puntos para dominar el partido. Tras una primera mitad ajustada, que acabaría con 46-43 para Miami -después de un triple a la deseperada de Deron Williams-, los vigentes campeones pusieron la directa con un parcial de 33-23 en el tercer cuarto. Durante esos 12 minutos, los Heat anotaron el 70% de sus tiros, mientras que Brooklyn se dejaba sus opciones sin defender y errando varios tiros libres.

Miami movió el balón de fábula -sumó 22 asistencias, el doble que su rival-, algo de lo que Ray Allen se aprovechó como nadie, añadiendo 19 puntos saliendo del banquillo -ante la atenta mirada de sus «enemigos íntimos» Paul Pierce y Kevi Garnett, miembros del Big Three que conquistó el anillo para Boston en 2008, y feroces críticos cuando Allen abandonó los Celtics por los Heat en 2012-, mientras Chris Bosh añadía 15 puntos y 11 rebotes. La única mala noticia para Miami fue la lesión del pívot Chris Andersen tras una acción fortuita, aunque no parece que Birdman sufra nada grave en su rodilla.

El último cuarto, en el que LeBron James ejerció de «puntillero» con un par de canastas llenas de fuerza y coordinación, quedó a beneficio de inventario, ya que los Brooklyn Nets resguardaron a la mayoría de sus titulares en el banquillo.

David Stern apuesta por la «globalización» de la NBA

David Stern, comisionado emérito de la NBA, se reafirmaba ayer por la «globalización, pero sin prisas» de la NBA. El que fuera mandamás de la mejor Liga de baloncesto del mundo durante 30 años, confesaba ayer en Bilbo que, a pesar de haber dejado su cargo el pasado 1 de febrero, después de tres décadas al frente de la Liga, sigue llevando «el traje de la NBA por todo el mundo».

Stern ofrecía en el atrio del museo Guggenheim la conferencia inaugural de la primera edición del «Bilbao Sports Business Forum», un foro internacional que analiza el «presente y el futuro» de la industria del deporte y el patrocinio deportivo de alto nivel. En una charla moderada por el jefe de prensa de la UEFA, Pedro Pinto, el comisionado emérito de la NBA -que durante su mandato logró convertir su Liga en una multinacional que genera más de 3.500 millones de euros anuales- opinaba que «la globalización de la marca NBA va a continuar a medida que se jueguen más partidos fuera de Estados Unidos, porque seguirá teniendo la atención de jóvenes de todo el mundo, no solo en Europa, también en Asia. No hay que tener prisa».

En ese sentido, los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, con el desembarco del «Dream Team», supuso un «punto de inflexión», según comentó. «Antes de esa cita eran 80 países los que daban la Liga por televisión y después pasaron a ser 215», exponía.

Yendo un paso más allá, David Stern defendió el modelo de competición de la NBA en comparación al fútbol en Europa, ya que «en Europa, los mejores equipos ganan más dinero y a los peores los decapitan mandándolos a Segunda. En la NBA se recompensa a los peores equipos. Nuestra idea es vender la competición. Si los seguidores de un equipo saben que no tienen nada que hacer más que jugar por ser del 8 al 20, no va a producir ningún efecto. De ahí que compartamos ingresos y el draft con los más débiles», añadió. GARA