MIKEL INSAUSTI
Zinema kritikaria
CRíTICA: «Rompenieves»

¿A dónde nos lleva el actual tren de vida?

El tren es una de las metáforas más potentes que existen para describir nuestro paso por este mundo, túneles incluidos, hasta que descarrilamos o nos quedamos en vía muerta. Pero nunca antes había sido utilizada con tal proyección de futuro como en el cómic de Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette «Le Transpercenige». El genio coreano Bong Joon-ho ha hecho una adaptación muy politizada, de acuerdo con el creciente compromiso que está adquiriendo la ciencia-ficción distópica en los últimos tiempos.

El autor de «The Host» nunca intenta complicar la alegoría básica en esta historia sobre lo que bien podría suceder a partir del 2031, o en años venideros, exponiendo el siguiente doble concepto: el tren es el mundo y sus pasajeros son la humanidad. De este modo la lucha de clases se convierte en algo dinámico y elemental, al estar directamente relacionada con el principio de la subsistencia con un mínimo de dignidad.

«Snowpiercer» narra la sublevación de los oprimidos de los furgones de cola contra los viajeros de primera clase, en su intento por hacerse con el control de la máquina que en cabeza tira de los vagones. Se trata de una revolución en toda regla para derrocar a la tecnocracia, entendida como un poder único que administra y sanciona la utilización de las tecnologías y medios de desarrollo.

Bong Joon-ho consigue un difícil equilibrio entre el género de acción y el lenguaje del cine soviético liderado por Eisenstein, para crear su particular «Octubre» ferroviario. Todo transcurre en el interior del tren, y el coreano ha sido tan valiente, a pesar de los recortes que los Weinstein han impuesto para el mercado estadounidense, que no recurre a ningún flash-back o escena evasiva de relleno.

El viaje dura en la versión original más de dos horas, que se hacen cortas gracias al manejo magistral que Bong Joon-ho hace del estrecho espacio escénico. La sensación que consigue en las secuencias de masas es la que se produce en los disturbios urbanos, cuando manifestantes y polis coinciden en un callejón sin salida.