Navardauskas salva al Garmin
El primer lituano en ganar en el Tour atacó en el único puerto de cuarta que bastó para romper el pelotón y llegó en solitario a Bergerac.

Ramunas Navardauskas aprovechó la última oportunidad que brindaba el recorrido a los catorce equipos que no habían conseguido victoria para lograr en la meta de Bergerac la que salvaba el Tour del Garmin, que llegaba con la idea de disputar la general con Talansky y al que apenas se le ha visto en la escapada de Bauer que fue neutralizada a 50 metros de meta.
El primer lituano en ganar una etapa en el Tour incidió especialmente en el equipo tras lograr su éxito. Garmin colocó a Slagter en la escapada de la jornada formada junto a representantes de otros cuatro conjuntos que no han logrado un triunfo de etapa: Gautier (Europcar), Taaramae (Cofidis), Elmiger (IAM) y Gerard (Bretagne).
Los equipos de los sprinters no les dejaron pasar de los cuatro minutos y consiguieron anular la fuga cuando se llegaba al único puerto de cuarta situado a 13 kilómetros de meta, pero el desgaste del Tour, los 208 kilómetros de recorrido, la lluvia y esos escasos 1.300 metros al 7,6% bastaron para eliminar a sprinters como Kittel y Démare y para dejar a los que superaron el puerto sin compañeros para trabajar en el final de etapa.
Esa circunstancia la aprovechó Navardauskas para saltar detrás de su compañero Slagter cuando iba a coronar la cota de Monbazillac. El holandés apenas pudo tirar de él unos metros, pero la escasa ventaja que sacó el lituano le bastó para lanzarse en el descenso en búsqueda de la victoria sin que en el pelotón Cannondale y Omega pudieran neutralizarle. También se vio favorecido Navardauskas por una caída poco después de pasar la pancarta de los tres kilómetros en la que se vieron implicados entre otros Sagan, Bardet, Frank Schleck e Intxausti, sin mayores consecuencia en principio.
Un pelotón roto tras la caída
Detrás del lituano apenas quedaron una quincena de hombres con mayoría del Omega, que metió a Renshaw, Petacchi, Trentin y Bakelants, pero que no pudieron atrapar al corredor del Garmin ni ganar el sprint del grupo, en el que se impuso Degenkolb por delante de Kristoff. El lituano lograba así su victoria más importante después de la etapa del Giro lograda la pasada campaña, también en solitario.
Sus últimos kilómetros hicieron recordar la segunda victorias conseguida en la Vuelta al Bidasoa de 2010. Llegaba tras ganar la Lieja y ser cuarto en el Tour de Flandes sub 23 y en la segunda etapa de la ronda guipuzcoana se impuso al sprint de un grupo selecto en Hondarribia tras superar Jaizkibel y en la tercera fue capaz de marcharse a falta de 25 kilómetros con dos corredores que no pudieron aguantar su marcha, resistió a un pelotón de veinte unidades que le perseguían y tuvo la fuerza para llegar solo a San Marcial.
Es un corredor de potencia capaz de ganar en solitario porque es un especialista contrarreloj y en un sprint masivo y aquel año le valió para dar el salto en 2011 con el Garmin, al que ayer agradecía la confianza que depositó en él con una victoria oportuna.
Aunque todos los favoritos llegaron desperdigados, al ser la caída en los últimos tres kilómetros se dio el mismo tiempo a todos los corredores importantes. Por eso no se registraron cambios en la general ante la crono de 54 kilómetros entre Bergerac y Perigueux con constantes subidas y bajadas en la que se decidirá hoy el podio.

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