Hamilton ve la luz para hacerse con el liderato del mundial
El piloto británico se aprovecha de los contratiempos mecánicos de Rosberg, quien abandonó en la vuelta decimocuarta por un problema en el volante.

No tiene mucha pinta de que la tensión interna de Mercedes vaya a rebajarse lo más mínimo. Contribuirá a ello que ayer Lewis Hamilton arrebatase el liderato del mundial de pilotos a su compañero de escudería Nico Rosberg, que volvió a protagonizar su segundo contratiempo consecutivo. Si en Italia cometió un error de conducción, en Singapur los problemas con su volante acabaron por obligarle a abandonar la carrera.
Tal circunstancia no fue desaprovechada lo más mínimo por el inglés quien, tras hacerse con la pole position, certificó su séptima victoria del año en la carrera nocturna asiática. Con este triunfo, el campeón del mundo en 2008 cuando defendía los colores de McLaren supera por tres puntos a Rosberg, a falta de la disputa de cinco pruebas.
Hamilton, que ya había ganado en este circuito en 2009, rodó desde el principio por delante de sus rivales, mientras al piloto germano-finés le dejaba tirado su monoplaza en la parrilla de salida, con lo que tuvo que intentar la remontada desde el fondo del grupo.
Ni siquiera pudo explorar esa opción, dado que en la vuelta decimocuarta, al entrar en boxes, el coche volvió a darle problemas al cambiar de volante y se vio obligado a abandonar. Fue la segunda vez este año motivado por contratiempos mecánicos, tras lo ocurrido con su caja de cambios en el Gran Premio de Gran Bretaña a principios de julio pasado.
Todo lo contrario que Hamilton quien, a esas alturas de prueba, ya había cambiado sus primeros neumáticos colocando compuesto superblando y rodando por delante de Vettel y Alonso. El británico, siempre a la expectativa de la estrategia que realizaban sus adversarios, volvió a entrar en boxes dos vueltas más tarde que sus compañeros en la cabeza de la carrera -lo hizo en el giro vigesimoséptimo- para repetir con gomas superblandas.
Hasta veinte segundos
Hamilton explotó al máximo este segundo recambio, sabedor de que la única posibilidad que tenía de arrebatarle el liderato a Rosberg consistía en quedar en primera posición, pues un segundo puesto permitía a su compañero de escudería mantener la privilegiada plaza de cara al siguiente compromiso dentro de dos semanas en el circuito japonés de Suzuka.
A falta de veinte vueltas para meta, el piloto inglés aventajaba en casi diez segundos a Vettel, diferencia que se vio ampliada en otros nueve cinco giros después. El margen superó los veinte segundos a falta de siete vueltas para la conclusión -final- mente se disputaron sesenta, y no las sesenta y una previstas, al superarse las dos horas de competición-, cuando Hamilton realizó su última parada, perdiendo la primera posición. No hubo lugar a cambios, pues Hamilton recuperó la cabeza una vuelta más tarde y, a partir de ahí, enchufó la directa para pasar primero bajo la bandera de cuadros de Marina Bay.

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