Martín Elías se recrea en las nortes de las Jorasses y del Cervino
El alpinista riojano escala tres vías en las Grandes Jorasses: la «Bonatti-Vaucher», la «Gousseault-Desmaison» en 18 horas y la dura «Directe de l´Amitié» en dos jornadas. Para cerrar el ciclo de vías alpinas, Elías se hace con la «Smichdt» en el Cervino.
Junto al italiano Korra Pesce (también compañero de cordada en una de sus realizaciones), el alpinista riojano Martín Elías ha sido uno de los protagonistas principales durante el pasado mes de setiembre en la cara norte de las Grandes Jorasses.
Lo cosechado por Elías lo dice todo: la «Bonatti-Vaucher» (5c, 85º, M5/6, 1100 m) con Rémi Sfilio, junto a Damien Tomasi firma la primera en el día de la «Gousseault-Desmaison» (VI 6, 6a, A1/2, M5/6 o 6c, 90º, 1.200 m) y la «Directe de l´Amitié» (VI 5, 6a, A4, M5/6, 55º, 1.100 m) con Pesce en dos días. Como guinda se lleva la «Smichdt» en la norte del Cervino junto a Lise Billon, Jérome Sullivan y Sergio García.
Cuatro caras nortes en cuatro semanas, todo ello acompañado por excepcionales condiciones en las caras alpinas, mucha paciencia y grandes dosis de motivación. «No ha sido algo improvisado: el mes de agosto lluvioso ha hecho que las condiciones fueran buenas, y eso nos ha motivado a escalar las cuatro líneas. Todos son viejos proyectos que hemos desempolvado a medida que nos recuperábamos de las actividades anteriores. El verano ha sido largo y cansado trabajando como guías de montaña, y motivarse para escalar después de una temporada no resulta fácil», señala Elías.
Entre las diversas rutas firmadas, las que más destacan son la «Gousseault-Desmaison» en 18 horas (31 largos) y sobre todo la «Directe de l´Amitié» en dos jornadas: «Con Korra siempre soñábamos con este proyecto. Es una vía no apta para todos los públicos, no hay mucha información, hay artificial y la roca no es espléndida. Esto hace que a la mayoría no le atraiga este tipo de escalada. A Korra y a mí, en cambio, nos encanta».
A continuación es el propio protagonista quien relata a GARA sus cuatro excepcionales semanas en las cuatro vías de las caras nortes de las Grandes Jorasses y del Cervino.
¿Dejar el alpinismo?
«Eran las siete de la tarde cuando Damien me hizo una extraña pregunta: ¿cuándo has previsto dejar el alpinismo? Atónito, sin saber muy bien qué contestarle, le dije, `no lo sé muy bien pero creo que hoy es demasiado tarde, quizá mañana'. Estábamos en la rimaya de la vía «Serge Gousseault», en la cara norte de las Grandes Jorasses, y era seguro que hoy era demasiado tarde para dejar el alpinismo teniendo en cuenta que estábamos a pie de esa mole granítica: por encima de nosotros 1.200 metros de hielo, roca y vacio.
Vuelvo a la pregunta en cuestión, parece algo banal, pero no lo es: es un claro reflejo de que en el alpinismo de alto nivel aceptamos unos riesgos bastante elevados. Por eso Damien, lo que me quería decir es, ¿hasta cuándo?, ¿hasta cuándo vamos a seguir exponiendo nuestras vidas al peligro?, ¿hasta cuándo vamos a seguir perdiendo amigos?, ¿hasta cuándo vamos a destrozar nuestros cuerpos?, ¿hasta cuándo seguiremos pasando frío en las reuniones?, ¿hasta cuándo incómodas lesiones?, ¿hasta cuándo...? Con esta pregunta en la cabeza bajé hasta el lado italiano para volver a casa.
Una vez en el valle, de nuevo inmerso en la estupidez del ser humano, el hasta cuándo vuelve a cobrar sentido, y me digo a mí mismo que todavía estoy dispuesto a arriesgar un poco mi vida por buscar ese espacio de libertad que solo los espacios salvajes me aportan. Haciendo alpinismo todo vuelve a cobrar sentido y la razón está por encima de las normas, las decisiones que uno toma a 800 metros del suelo nada tienen que ver con las reglas establecidas por la sociedad. Estas decisiones están directamente relacionadas con salvar el pellejo, y esta sensación me gusta. Todo es bastante sencillo y lógico.
El mes de septiembre en las caras nortes alpinas ha sido una efervescencia de alpinismo de alto nivel, se han realizado grandes ascensiones en tiempo récord. Esto ha sido gracias a unas condiciones meteorológicas excepcionales. No penséis que hemos entrenado más de la cuenta, no penséis que ahora somos unos grandes, no penséis que ahora somos más fuertes... No, seguimos siendo los mismos, solo que la montaña nos ha enseñado a saber esperar, a esperar que las condiciones sean las perfectas para abordar la pared con posibilidades de éxito; esto es lo que ha hecho que hayamos podido realizar estas actividades. Es muy sencillo, solo hay que saber esperar.
Durante este mes hemos escalado bastante, cuatro caras nortes en cuatro semanas: tres vías en la cara norte de las Jorasses y la cara norte del Cervino. Una motivación retroalimentada por compartir cuerda con grandes amigos es lo que me ha motivado para enlazar tantas escaladas. He sido incapaz de decir no, es normal cuando un buen compañero te propone escalar.
La primera vía, «Bonatti-Vaucher», la realicé con Remi Sfilio, un gran alpinista y un gran conocedor de la política mundial. Y contemplar con él el atardecer en la cima de la Punta Whymper charlando sobre las injusticias mundiales no tiene precio. De lado quedan las conversaciones sobre grados y cifras para abordar con cautela conversaciones sobre el comunismo y el neoliberalismo, un lujo de persona.
Una semana después con los gemelos doloridos contacto con Damien Tomasi, un gran guía de Niza instalado en Chamonix. Un tipo cauteloso, organizado y metódico. Con él nada queda delegado al azar, todo tiene un porqué. Juntos realizamos la primera ascensión en el día a la vía «Serge Gousseault» en la punta Walker. Los conocedores de la historia alpina sabrán que en esta vía pasaron 342 horas junto a Desmaison en 1971 cuando se produjo una gran tragedia. Serge murió de agotamiento a escasos 80 metros de la cima. Dos años después Desmaison volvió junto con Bertone y Claret para terminar el proyecto.
Escalamos la vía de una manera fluida y agradable, pequeñas sonrisas y alguna palmada en las reuniones era la manera de comunicar entre nosotros. Ya tendríamos tiempo para charlar en algún café de Chamonix. Ahora lo que importaba era salir de allí cuanto antes, 18 horas después de haber cruzado la rimaya llegábamos a la cumbre. Contentos nos fundimos en un fuerte abrazo que consolidará nuestra amistad.
Tres días después recibo una llamada del -Brother-, Sergio Garcìa, un magnífico guía colombiano instalado en Chamonix. Me propone escalar algo, cualquier cosa va bien, el objetivo es pasar un día juntos. El resto nos importa poco. Decidimos ir a la norte del Cervino, y a este plan se juntan Jerome Sullivan y Lise Billon, dos grandes amigos con los que comparto mucho más que la escalada. Con ellos escalamos la vía de los hermanos Smichdt, abierta en 1931; estos hermanos vinieron en bicicleta desde Múnich para realizar esta mítica ascensión. Un pequeño homenaje para ellos.
Algunos días después me cruzo con Korrado Pesce. Qué decir de Korra, actualmente uno de los escaladores más potentes del marco alpino. Su carácter italiano hace que la complicidad sea máxima: nos reímos juntos, charlamos de amor y de vías duras. Tenemos una visión bastante parecida de la escalada: rápidos y ligeros. Y así partimos hacia una de las vías más duras de la cara norte: la «Directa de la Amistad». Esta vía fue abierta por Marc Galy, Yanick Seigneur, Michelle Feuillarde y Louis Audobert en enero de 1974, una realización que quedó eclipsada por su vecina cara norte del Dru y que ahora le quitamos el polvo para darle el lugar que se merece. Una obra de arte del alpinismo. En esta vía se mezclan varios componentes que hacen que sea una de las rutas más duras de los Alpes: roca mala, largos de artificial trabajoso, vivacs precarios y mixto difícil.
La línea la realizamos en dos días con un vivac penoso, medio sentados abrazados el uno al otro para impedir que nuestros cuerpos resbalasen pendiente abajo. Así pasamos 6 horas esperando a que el alba nos reactivase.
A las cinco de la tarde llegamos a la cumbre, contentos emprendemos el largo camino de descenso. Korra ha realizado once vías en la cara norte y para mí es la quinta».
Duras
Entre las líneas ascendidas en la norte de las Jorasses, cabe destacar la «Directe de l´Amitié» en dos días junto al italiano Korra Pesce.

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