Buen balance para clausurar la edición número 50 de la Behobia más grande
Buenos registros de participación en los distintos actos y pocos atendidos.

La Behobia cerró la edición dorada de su carrera con buena respuesta de participación a los diversos actos que han acompañado la mayor manifestación del running que se produce en Euskal Herria, incrementados el pasado fin de semana por celebrarse la 50ª edición.
Cuatro días después de disputarse la carrera, su director Iñigo Etxeberria, el productor ejecutivo Fernando Ibarreta, y la responsable de comunicación Arantza Rojo ofrecieron ayer los datos definitivos, para poner además el calificativo de «muy bueno» al balance final.
En las pruebas deportivas, de los 30.701 corredores inscritos, comparecieron cerca de 26.800 en la categoría absoluta, de los cuales alcanzaron la meta 26.737, «un 22% más que el año pasado cuando llegaron al Boulevard 23.590». A estos hay que sumar 2.800 niños que participaron el pasado sábado en la Behobia Txiki, 153 jóvenes el domingo a primera hora en la Gazte, 42 discapacitados y rollers.
Contabilizan además que entre viernes y sábado se pasaron por la Feria del Corredor un total de 25.679 asistentes. La prueba pedestre contó con la colaboración de 1.600 voluntarios. Estas grandes cifras contrastan con los 1.200 descalificados por incumplir las normas, lo que supone solo un 4 % de los participantes y los 44 únicos abandonos que se produjeron entre Behobia y Donostia manteniendo la tónica de una prueba que, pese a su dureza, habitualmente suele tener muy pocos retirados. La ausencia de atenciones sanitarias graves, una docena de corredores fueron evacuados a centros hospitalarios pero solamente dos de ellos quedaron ingresados -uno por un golpe de calor, que fue dado de alta al día siguiente, y el otro por un problema cardiovascular- y ya han sido dados de alta.
Etxeberria llamó la atención sobre este último caso. Según comentó, se trata de una persona que ya en el kilómetro 13 tuvo unos vómitos muy fuertes pero continuó hasta terminarla e incluso comió después, si bien al sentirse de nuevo mal fue atendido en un hospital, donde se determinó que sufría un problema en una arteria principal que «podía haber sido grave» aunque finalmente abandonó el centró sanitario el miércoles.
El bajo número de atendidos fue el principal punto a favor para certificar el éxito de la última Behobia. Además de la buena organización, la climatología con la que se ha desarrollado este año también ayudó a evitar problemas a los corredores en esos duros 20 kilómetros.
El capítulo sanitario suele ser fundamental para hablar en positivo. Tres participantes han fallecido en tres ediciones distintas, la última en 2013. Etxeberria expresó su satisfacción por cómo ha discurrido la atención sanitaria en esta edición aunque advirtió de que «no se puede bajar la guardia» e hizo un llamamiento a los corredores a «prepararse muy bien y estar atentos a lo que dice el cuerpo».
Los organizadores insisten en que «no se puede poner en juego la salud o la vida por obsesionarnos con una marca por mucho que nos hayamos preparado para ello. Cada día es diferente y las condiciones físicas, personales y la climatología tienen mucha importancia. Entendemos la carrera como un espacio-tiempo para el disfrute y es responsabilidad de todos, organización y atletas fundamentalmente».
Sin masificación
También hicieron hincapié en que, si bien las dimensiones de la carrera son de las importantes por el gran número de participantes, que crece año a año, esto no se traduce en una masificación, ya que el evento ha mejorado en este aspecto, al registrar el pasado domingo un paso de unos mil participantes cada cinco minutos frente a los 1.600 que se daba en 2006.
También destacaron la importante presencia en las redes sociales, con unos 6.400 tuits generados con tres etiquetas, trending topic en 4 ocasiones y 1.377.000 visitas.

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