Jon ORMAZABAL
Lau eta Erdiko finala

Bodas de plata por todo lo alto

En la temporada en la que se cumplen 25 años desde que se recuperó la modalidad, abandonada en el olvido desde 1957, Aimar Olaizola busca su octava txapela de la distancia, mientras Martínez de Irujo aspira a su segundo triplete con su tercera del acotado.

Difícilmente nadie hubiera podido imaginar, hace 25 años, cuando las empresas -por iniciativa de ETB- decidieron recuperar el Cuatro y Medio como parte del calendario competitivo, que esta tarde (18.00, ETB-1) nada menos que 3.000 personas se fueran a dar cita en el majestuoso Bizkaia de Bilbo -con las entradas agotadas desde hace varios días- para presenciar la final de un campeonato que, en su primera edición, apenas juntó 200 espectadores en el Atano III donostiarra -con butacas a un precio de 2.500 pesetas- un viernes por la noche.

No era cuestión de nombres, pues en aquella primera final se midieron Julián Retegi y Ladis Galarza. Salvando las distancias y la diferencia en el palmarés entre el de Eratsun y el de Baraibar, podría ser un equivalente al Martínez de Irujo y Aimar Olaizola de esta tarde, con mucha mayor igualdad en los referentes contemporáneos. De hecho, el resultado de aquel año fue un contundente 22-6 a favor de Retegi, que al año siguiente conseguiría el primer y único triplete de su amplio palmarés.

Eso sí, la distancia ha evolucionado horrores desde aquel mítico partido entre Ogeta y Barberito I en 1955 en Bergara -el riojano se impuso por 22-20, con titulares en los medios del estilo de «Por fin los hemos visto jugando bien al cuatro y medio»-, y parece imposible haber encontrado un mejor partido para celebrar la efeméride de la recuperación de esta distancia en 1989, tras quedar arrinconada para el olvido desde 1957.

Y es que, sea cual sea el resultado de esta tarde, el campeón seguirá escribiendo un nuevo capítulo en la historia de la mano. En el caso de que sea Aimar Olaizola el que llegue a 22, el de Goizueta habrá ampliado aún más su inalcanzable palmarés dentro de la jaula, al conseguir su octava victoria, doblando a Julián Retegi, el segundo en este escalafón -eso sí, cuando el campeonato se instauró de forma continuada el de Eratsun contaba ya con 35 años, exactamente la edad del pelotari de Asegarce-. Además, la marca sería conseguida con una trayectoria inmaculada en las ocho finales del acotado disputadas.

De lo que no cabe ninguna duda es de que, si hay alguien capaz de doblegar al mejor especialista de la distancia en una final, ese es Juan Martínez e Irujo, que se encuentra a las puertas de convertirse en el primer pelotari en lograr un segundo triplete -las tres txapelas de una misma temporada- tras el de 2006. En 2009 estuvo a punto de conseguirlo, pero fue Sebastien Gonzalez, en su único título como profesional, el que se cruzó en su camino.

Si los pronósticos eran claramente favorables al de Goizueta antes de comenzar el campeonato, el transcurrir de los partidos ha hecho que la opinión de la cátedra se haya equilibrado, hasta el punto de que se cantarán momios a la par antes de que se realice el primer saque.

Ciertas dudas en ambos

Resulta que, lejos de las exhibiciones a las que nos tiene habituados en esto de jugar dentro del cuatro y medio, Olaizola II no ha terminado de jugar un partido redondo en todo el campeonato y, de hecho, Mikel Olaetxea rompió en la liguilla de cuartos, en Donostia, la racha de 14 victorias consecutivas que llevaba en los últimos años, tras un partido en el que el de Lizartza lo bordó, asumiendo riesgos en ataque con un gran porcentaje de acierto.

El pelotari de Asegarce asegura haberse visto sin chispa, con menos ideas a la hora de acabar los tantos, pero cualquiera que conozca mínimamente su trayectoria sabe de su capacidad de ofrecer su mejor versión en el momento más decisivo, y ese instante ya ha llegado.

Por contra, no hay dudas en el estado físico de Martínez de Irujo. El de Ibero está fresco y la pelota le sale con velocidad de ambos brazos. Sin embargo, sus dudas llegan al tratarse de una distancia en la que siempre le falta sitio, pero en la que ya acumula dos títulos y podría igualar hoy en el palmarés con Nagore y su botillero Eugi.