02/03/2015

El Athletic canaliza mejor su necesidad de alegrías

Un gol de Gurpegi a diez minutos del descanso dio la victoria al Athletic en Ipurua. Los rojiblancos se recompusieron del batacazo europeo para ofrecer una buena imagen y condenar a un Eibar que todavía no ha podido sumar un solo punto en la segunda vuelta.

Amaia U. LASAGABASTER
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EIBAR 0

ATHLETIC 1

Los recortes sanitarios llegan al fútbol vasco. En el derbi solo había tirita para uno y se la quedó el Athletic. Los rojiblancos, como el Eibar, llegaban a la cita muy lastimados, y aunque todavía necesita tiempo, y sobre todo victorias, para que cicatrice, su herida presenta mejor aspecto con los tres puntos que se aplicó en Ipurua. Un triunfo que le permite tranquilizar su situación clasificatoria, en una jornada con muchos pinchazos por abajo, y que le ayuda a encarar con otro ánimo la visita copera a Cornellá que, tras el batacazo ante el Torino, parece ya el único faro capaz de iluminar un año con demasiadas sombras.

Era el encuentro de ayer el que tenía cierto halo de semifinal, no hay todavía urgencias como para ir más allá en las etiquetas, para el Eibar. Con cinco derrotas consecutivas a sus espaldas, y pese a que las distancias en la clasificación permiten mantener las luces de alarma en stand by, los azulgranas son conscientes de que las dinámicas negativas succionan con más fuerza cuanto más se prolongan en el tiempo. El derbi, con toda su carga emocional, e incluso histórica -era la primera visita de los vizcainos a Ipurua en Liga-, y más ante un Athletic que se presuponía cabizbajo y físicamente tocado tras su intensa eliminatoria europea, parecía la oportunidad idónea para meter los fantasmas en el armario y cerrarlo a cal y canto.

Pero, pese al esfuerzo y el disgusto, tan recientes, los vizcainos canalizaron su necesidad de alegrías mejor que el Eibar, que lejos de taponar su herida, ve cómo la hemorragia aumenta. Son ya seis las derrotas consecutivas del equipo armero, que no acaba de solventar sus problemas defensivos -el debutante Jaime fue uno de los mejores, si no el mejor, del equipo- y menos aún los ofensivos. En los seis encuentros de la segunda vuelta, el Eibar solo ha podido celebrar un gol, el de la honrilla frente al Atlético, hace ya cuatro semanas. Peor aún, los signos de mejoría que había mostrado el equipo de Gaizka Garitano frente a Elche, cuando realizó merecimientos suficientes para hacerse con la victoria, y Villarreal, ante el que aguantó sin excesivos problemas hasta caer castigado por un error aislado, apenas aparecieron ayer. Mérito de los visitantes o demérito de los locales, lo cierto es que el Athletic fue mejor, tuvo la pelota, llevó la iniciativa y tuvo más y más claras ocasiones. Los armeros tuvieron sus momentos, sí, pero fueron más numerosas y prolongadas las fases en las que se les vio perdidos sobre el césped, aparentemente sin demasiadas ideas sobre la forma de hincar el diente a su rival, y, peor aún, evidenciando en ocasiones signos de desesperación.

Relevo en la portería

Y eso que, una vez recuperado Piovaccari, Garitano pudo alinear, si no su once ideal -Albentosa tendría que regresar para eso-, sí uno bastante similar. Aunque con una diferencia muy llamativa. Por primera vez esta temporada, Xabi siguió el encuentro desde el banquillo. Es evidente que el guardameta no atraviesa su mejor momento, con errores de bulto que al equipo le han costado puntos en las tres últimas jornadas, pero no parecía que el técnico fuera a relevarle. Lo hizo y eso propició el debut de Jaime Jiménez, el único integrante de la plantilla que todavía no había disputado un solo minuto en competición oficial -en Copa fue Irazusta el que se colocó bajo palos- y que acabó convirtiéndose en el mejor de su equipo ayer, con unas cuantas intervenciones de mérito. Lo cual ya da una pista de cómo fue el partido.

Fue muy intenso en la primera parte, con algunas fases de toma y daca, aunque arrancó con dominio rojiblanco. Con un equipo que también deparó alguna sorpresa -sobre todo en punta, con Williams, el reaparecido Guillermo e Ibai, además de Muniain-, el Athletic saltó al campo dispuesto a morir o, preferiblemente, matar. Pero en ningún caso a lamentarse por lo que pudo ser. Muy atento en defensa e intenso en ataque, en diez minutos ya había puesto en apuros a Jaime en tres ocasiones, aguantó un cuarto de hora hasta la primera llegada de su anfitrión y tuvo que pasar casi media hora para que cediese el primer córner. Y eso que el Eibar anduvo más fino en la primera parte, sin llegar a imponer su juego, pero impidiendo al menos que el cuadro vizcaino se sintiera ganador antes de tiempo. Un par de remates de Manu y una escapada de Piovaccari que salvó Gurpegi in extremis ilusionaron a la abarrotada grada de Ipurua. Pero el cántaro se movió más en el área eibarresa y fue allí donde se rompió. A diez minutos del final, con una asistencia de De Marcos que cabeceó, sin marca, Gurpegi.

Quedaban 55 minutos pero el partido prácticamente acabó ahí. La situación anímica de los azulgranas no es la mejor y el gol en contra pesó mucho. En la reanudación, el Athletic se encontró aún con menos problemas para controlar el encuentro e incluso pudo ampliar distancias con un cabezazo de Aduriz nada más saltar al campo ante el que volvió a lucirse Jaime, mientras el Eibar ponía todo su empeño pero muy poco fútbol en una misión que, efectivamente, resultó imposible.

DEBUT. Tras tres jornadas cometiendo errores de envergadura, Xabi se quedó en el banquillo por primera vez esta temporada. Y eso propició el debut en la portería de Jaime, el único jugador de la plantilla armera que no había disputado aún competición oficial.