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La tregua en la campaña por la muerte de Cox equilibra las fuerzas

La campaña del referendo por la permanencia o la salida del Reino Unido de la Unión Europea se reanudó ayer tras una tregua de tres días por la muerte de la diputada laborista Jo Cox que frenó el ascenso de los partidarios del «Brexit», como reflejan los primeros sondeos elaborados tras el ataque mortal de Birstall.

La cuenta atrás para el referendo sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE) se reactivó ayer con las encuestas manteniendo la línea de igualdad dominante durante los últimos días de campaña, aunque en un ambiente de menor hostilidad que el que reinaba hasta el pasado jueves, cuando el ataque mortal en Birstall contra la diputada laborista Jo Cox provocó un parón que, por el momento, ha llevado a partidarios y detractores del «Brexit» a rebajar su tono.

Aunque los analistas prefieren mantener la cautela sobre el impacto en el referendo de la muerte de Cox, una europeísta convencida y una de las voces más relevantes en el Parlamento británico en pro de la inmigración y sus positivos efectos para la prosperidad británica, varios sondeos mostraban ayer un cambio significativo a favor de la permanencia en UE. No obstante, los indecisos siguen siendo entre el 10% y el 12%.

El primero elaborado tras la muerte de la diputada laborista a manos de un hombre que profirió lemas ultraderechistas da a la opción favorable a la permanencia el 45% en la intención de voto, frente a un 42% para los defensores de la salida. Este sondeo fue elaborado por Survation el viernes y el sábado.

La media de los últimos seis sondeos elaborada por el instituto de opinión What UK Thinks pone a ambos campos en total igualdad, 50%-50%, sin tener en cuenta a los indecisos.

Nigel Farage, el líder del antieuropeo UKIP, admitió en la ITV que la campaña pro-«Brexit» tenía «un empuje especial antes de esta terrible tragedia».

En una entrevista con el periódico “Herald Scotland”, el diputado de SNP Alex Salmond, pro-UE, estimó que «podría tener un impacto significativo».

«Stronger In» (Más fuertes dentro) y «Vote Leave» (Vota Salir) han aprovechado el reinicio de la campaña para reivindicar sus argumentos de cabecera, si bien la inmigración, uno de los grandes polos de atracción de los partidarios del «Brexit», permanece por ahora relegado a un segundo plano en un debate que se dirime entre las consecuencias económicas de la salida y las posibilidades derivadas de la recuperación integral de la soberanía británica.

Tras semanas de animadversión extrema, la clase política ha evidenciado un pacto tácito de no agresión por el que tratarán de conducir las últimas jornadas en un ambiente más respetuoso. Tanto el primer ministro, David Cameron, como el exalcalde de Londres Boris Jonhson, principales valedores de ambas opciones, han multiplicado sus entrevistas y apariciones públicas.

El bando a favor de la UE es consciente de que una baja participación supone una de sus principales amenazas, por lo que está obligado a movilizar a la ciudadanía.

«Si no sabes, no vayas»

A cuatro días de la votación, David Cameron advirtió de que el resultado no tendrá «marcha atrás», por lo que si los electores cometen el «gran error» de elegir romper con Bruselas, el Reino Unido pondrá fin a una sociedad iniciada hace 43 años para adentrarse en territorio desconocido. Por eso, Cameron insistió en que se trata de una decisión «existencial» e «irreversible».

«Si no estás seguro, no corras riesgos votando a favor de la salida. Si no sabes (a quien votar), no vayas» a votar, escribió en un artículo en “The Daily Telegraph”. «Si acabáramos yéndonos, y resultara ser un gran error, no habría manera de cambiar de opinión y votar de nuevo», advirtió.

Comparó a Johnson y Michael Gove con unos padres irresponsables que meten a su familia en «un coche con los frenos en mal estado y fugas en el tanque de gasolina».

Jonhson insistió en que no hay «nada que temer» ante el «Brexit», que supone «una oportunidad única para recuperar el control».

Farage, cuyos mensajes contra la inmigración habían causado enorme polémica, no mencionó el tema en su reaparición pública. Invitó a «tener confianza para recuperar el control de nuestra autodeterminación y dibujar nuestra propia posición en el mundo, más que estar anclado en la UE y recibir órdenes de unos ancianos que no fueron elegidos».