
Nacido en Cantabria pero radicado profesionalmente en Catalunya, Marc Crehuet se dio a conocer con la obra teatral que él mismo llevó al cine como ‘El rey tuerto’ (2016). Al igual que tantas otras óperas primas de presupuesto reducido tenía cuatro únicos personajes, enfrentados entre sí por el tema de la brutalidad policial. Su segundo largometraje es ya una comedia más coral, aunque mantiene como eje otra vez a un cuarteto. Son empleados y empleadas de una empresa cosmética que se prepara para celebrar su 50º aniversario.
Santi Millán hace de director y jefe de la empresa, Natalia De Molina es la emprendedora que desea renovar la compañía, Carlos Areces pasa desapercibido por su escaso atractivo, y Malena Alterio encarna a la más compleja del grupo por sus problemas de disforia de género.
Su problema común es una crisis de identidad provocada por el desmedido culto a la belleza imperante hoy en día, lo que se expresa mediante un diálogo interior en el que el espejo que refleja su imagen actúa a modo de conciencia o voz del subconsciente. Las relaciones se vuelven en consecuencia inestables, con celos, traiciones, miedos, desamores, ambiciones...

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