NAIZ

Resurge el debate sobre la soberanía de Olivenza, localidad entre el Estado español y Portugal

El ministro luso de Defensa, Nuno Melo, ha reabierto el debate sobre la soberanía de Olivenza, una localidad de 11.000 habitantes entre suelo español y portugués. Tras pasar de unas manos a otras, en Portugal se mantiene la idea de que Madrid la retiene incumpliendo el Congreso de Viena de 1815.

Olivenza es una localidad de 11.000 habitantes entre España y Portugal.
Olivenza es una localidad de 11.000 habitantes entre España y Portugal. (EUROPA PRESS)

El debate sobre la soberanía de Olivenza, una localidad de 11.000 habitantes entre el Estado español y Portugal, ha resurgido a raíz de unas declaraciones del ministro luso de Defensa, que posteriormente ha matizado el propio Nuno Melo.

En concreto, aseguró la semana pasada que Olivenza es «portuguesa» y que Portugal no va a renunciar a ella. «Olivenza es portuguesa, naturalmente. Y no es ninguna provocación», dijo el ministro al ser cuestionado por los periodistas en Estremoz, a unos 60 kilómetros de la frontera con Badajoz, donde aseveró que el Estado portugués no reconoce esa localidad como territorio español.

Olivenza es un municipio situado en la frontera y que la Corona de Castilla entregó a Portugal con el Tratado de Alcañices en 1297. Sin embargo, volvió a la soberanía española durante la Guerra de las Naranjas, con la firma del Tratado de Badajoz en 1801. Pero en Portugal persiste una reivindicación de que es territorio luso y que Madrid incumple lo establecido posteriormente en el Congreso de Viena de 1815.

«Por tratado, Olivenza deberá ser entregada al Estado portugués», insistió Melo, quien añadió que no se trata de un asunto «caricaturesco» y afirmó que Portugal «no renuncia» a sus derechos.

Ante el revuelo que habían generado sus palabras en el Estado español, este lunes el ministro portugués de Defensa ha matizado sus declaraciones asegurando que «no vinculan» al Gobierno del primer ministro Luís Montenegro.

«Fue una respuesta a una pregunta y, por lo tanto, es poco probable que se llegue a un acuerdo con los demás miembros del Gobierno», ha señalado en un mensaje publicado a través de sus redes sociales.

En esa misma publicación, ha asegurado que su opinión sobre Olivenza «es antigua», habiéndola «defendido varias veces», y que este pasado viernes la repitió como «presidente del partido CDS-PP», aunque «en un contexto equívoco», al haber estado presente en el acto de Estremoz en calidad de ministro.

«Por tratado, Olivenza deberá ser entregada al Estado portugués», señaló el ministro luso de Defensa, quien añadió que no se trata de un asunto «caricaturesco»

 

Sus palabras han sido replicadas por la presidenta de la Junta de Extremadura y el alcalde de la propia localidad. En el primer caso, María Guardiola ha afirmado este lunes que «no cabe discusión» sobre la españolidad del municipio pacense.

«Es un debate que no toca, es una discusión que ni siquiera está sobre la mesa», ha señalado la presidenta extremeña a preguntas de los periodistas. Ha subrayado que Olivenza es española desde 1801 y que «lo va a seguir siendo» y ha destacado la relación «fantástica» que Extremadura mantiene con su país vecino.

«Es su opinión personal –la del ministro–, no la comparto y desde luego desde Extremadura vamos a seguir defendiendo la españolidad de nuestro pueblo, que es Olivenza», ha concluido.

Por su parte, el alcalde de la misma Olivenza, Manuel José González Andrade, ha afirmado que los discursos que «pretenden dividir o enfrentar hablando de territorios sin pensar en las personas» son propios de siglos pasados.

«Estoy convencido de que el ministro tiene asuntos más urgentes e importantes de los que ocuparse en este momento», ha agregado.

El alcalde oliventino ha expuesto que en este municipio se trabaja «por lo que nos une, que es mucho más de lo que nos separa en una frontera desdibujada hace décadas». «Olivenza está plenamente satisfecha y siente orgullo de su pasado y de su historia porque nos hace singulares y nos permite tener una identidad única en toda la península ibérica», ha manifestado.

Culturas fusionadas

Esta reivindicación sobre Olivenza no es nueva. Es algo recurrente aunque espaciada en el tiempo, como también lo son las voces que defienden que esta localidad debe seguir tal y como es, un núcleo de culturas fusionadas, «mistura» como dicen los portugueses, y un municipio de larga historia de soberanías.

«Las muchachas de Olivenza no son como las demás, porque son hijas de España y nietas de Portugal». Así reza una popular jota extremeña que resume a la perfección el sentir de este pueblo fronterizo, cuyos habitantes hacen uso, cada vez más, del derecho a contar con la doble nacionalidad española y lusa.

A mediados del siglo XX, en Olivenza el idioma que se escuchaba en las calles era el portugués, aunque ese vínculo transmisor que se había mantenido durante siglos se ha ido rompiendo al morir las generaciones mayores, por lo que hoy en día hablan portugués más de 1.500 oliventinos, fundamentalmente los ancianos, pero también los más jóvenes, que se han beneficiado de las medidas de impulso para mantener en el municipio el conocimiento de la lengua lusa.

Apellidos como Pinto-Amaya, Andrades, Piris, Silva o Sousa proliferan entre los vecinos de Olivenza, cuyas calles, gracias a la iniciativa de la asociación Alem Guadiana, han recuperado la doble señalización española y portuguesa en el casco antiguo.

A mediados del siglo XX, en Olivenza el idioma que se escuchaba en las calles era el portugués, pero hoy en día lo hablan más de 1.500 oliventinos

A pesar de esta armonía, las declaraciones de políticos y altos cargos del Estado español como de Portugal siempre la han removido.

Si se viaja hasta 1999, el entonces embajador de Portugal en territorio español, Antonio Martíns da Cruz, dijo que la reclamación por parte del Ejército portugués de la población fronteriza de Olivenza «es una cuestión que no tiene actualidad diplomática», después de que algunas voces del Ejercito luso apuntaran que Madrid debería haber devuelto esa población.

Tres años después (2002), el entonces líder socialdemócrata José Manuel Durao Barroso afirmó que la cuestión sobre la soberanía de Olivenza no debía obstaculizar las excelentes relaciones entre España y Portugal. «Hay que ser objetivos, realistas y pragmáticos. Hoy esa cuestión no es de manera ninguna prioritaria», afirmó.

Sin embargo, ese mismo año, el que fuera coronel del Estado Mayor del Ejército portugués, Américo José Guimaráes Fernandes, opinó en Badajoz que Olivenza era «una parte integrante del territorio portugués», aunque matizó que la última palabra sobre este asunto la deben tomar los oliventinos.

No obstante, el coronel e historiador matizó que las relaciones actuales entre ambos países «son de hermanos» y apuntó que la influencia de Portugal en la historia del Estado español ha sido tan grande como la del país hispano en el luso, a la vez que insistió en que Portugal «jamás fue una amenaza para la integridad de España».

En la agenda de la CIA

Un año después, el tema adquirió carácter internacional cuando se divulgó que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense incluía la cuestión de la soberanía de Olivenza en sus fichas sobre Portugal y España.

«Esto lo ha dicho la CIA –señaló el alcalde–, un organismo muy prestigioso pero, en mi opinión, un poco riguroso y un tanto distraído, y que casi nos obliga a inaugurar la Feria con trajes de camuflaje», afirmó el alcalde Ramón Rocha en la inauguración de un evento taurino.

Sobre esta misma cuestión, el ya ministro portugués de Asuntos Exteriores Antonio Martins da Cruz dijo que la cuestión de Olivenza está congelada, no debe reabrirse «y no figura en la agenda política» con el país vecino.

El ministro, en declaraciones difundidas por los medios de comunicación portugueses, rechazó la posibilidad de emprender cualquier diligencia diplomática y opinó que «tenemos que actuar cautelosamente con los asuntos que pueden comprometer las relaciones con uno de los mayores socios económicos de Portugal».

«El problema de Olivenza –dijo el ministro luso– está congelado desde el Tratado de Viena, de 1815», que España no aceptó, y Martins da Cruz solo admitió que el diferendo podría resolverse entre ambas naciones en otro momento.

En 2004, el exembajador de España Máximo Cajal presentaba su libro 'Ceuta y Melilla, Olivenza y Gibraltar. ¿Dónde acaba España?', en el que plantea la necesidad de que Madrid reconozca abiertamente la existencia de un problema con Portugal a causa de Olivenza.

Según expuso, Olivenza es española, «aunque sólo sea por razones geográficas», pero manifestó que sería bueno que España tomara conciencia de ello y buscara alguna fórmula que aliviara ese malestar, porque «admitir la existencia del problema denotaría cierta sensibilidad».