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Un Bizkargi Eguna especial que se celebrará colocando la ikurriña en el balcón este próximo domingo

Dada la extraordinaria situación a causa del coronavirus y la imposibilidad de celebrar actos multitudinarios, Bizkargi Gogoratuz Elkartea ha solicitado que se coloque la ikurriña en los balcones este domingo con motivo del Bizkargi Eguna, que en esta edición no se podrá llevar a cabo de manera presencial en la cima de dicho monte.

Como consecuencia del coronavirus, en esta edición no se podrá realizar Bizkargi Eguna de manera presencial.(BIZKARGI GOGORATUZ ELKARTEA)
Como consecuencia del coronavirus, en esta edición no se podrá realizar Bizkargi Eguna de manera presencial.(BIZKARGI GOGORATUZ ELKARTEA)

Colocar la ikurriña en los balcones este próximo domingo será la manera como se celebrará un atípico Bizkargi Eguna que no podrá realizarse de manera presencial, debido a las medidas restrictivas a cuenta de la pandemia del Covid-19.

Es la petición que ha realizado Bizkargi Gogoratuz Elkartea y que ha sido trasladada a su vecindario por el Ayuntamiento de Larrabetzu. 

Por otro lado, el Consistorio de Gabiria ha aprobado una moción por unanimidad en la que se recuerda a los gudaris del Batallón Amaiur, en cuyas filas seis vecinos de la localidad guipuzcoana murieron peleando en dicha cima montañosa.

Bizkargi Gogoratuz asociación considera que, con este gesto, se recordará a «las personas asesinadas y desaparecidas de toda Euskal Herria», ya que entiende como «imprescindible recuperar la memoria colectiva de todo lo que ocurrió en la Guerra de 1936 y durante el franquismo». Con ese objetivo, el pasado febrero se abrió el Centro de la Memoria en Larrabetzu, «un espacio creado para explicar los hechos históricos y honrar a las víctimas», resalta.

Bizkargi Gogoratuz Elkartea remarca el trabajo que han llevado a cabo «numerosas personas y asociaciones memorialistas, principales artífices de que vaya desapareciendo toda esa amnesia colectiva a la que nos intentaron abocar». «Recuperar toda esa memoria colectiva es una tarea ligada a la construcción de nuestro pueblo, un esfuerzo para conseguir que sea la sociedad vasca la principal guionista y narradora de su propia historia», añade.

Recuerda que «la guerra civil y la postguerra tuvieron un impacto brutal en nuestra sociedad, pero principalmente en una parte de ella, en la de los perdedores. Ellos no pudieron escribir su historia ni recordarla y, en cierta medida, siguen sin poder hacerlo. Aún hoy seguimos desenterrando restos de gudaris y milicianos que cayeron en combate o de personas que fueron represaliadas en lugares donde ni tan siquiera existió conflicto bélico. Repasar y repensar nuestra historia es una inversión que nos permite interpretarla y contarla sin interferencias», concluye.