
La empresa concesionaria de la incineradora de Zubieta, Ekondakin, ha reconocido que el «el jueves, día 7 de mayo, a primera hora de la tarde, se produjo un derrame de amoniaco durante la descarga de una cisterna que estaba llevando a cabo un suministrador externo». Días después se descubrió una gran cantidad de anguilas y peces pequeños muertos en la regata Arkaitzerreka, situada en las inmediaciones de la polémica infraestructura.
El diputado de Medio Ambiente de Gipuzkoa, José Ignacio Asensio, negó que la muerte de los peces tuviera relación con la incineradora, destacando que las características de la misma no permiten que el agua que se utiliza en las instalaciones pueda ser vertida al exterior.
Sin embargo, el Ayuntamiento de Usurbil apuntó desde el primer momento a la incineradora como origen del envenenamiento de los peces, teniendo en cuenta que está situada junto a Arkaitzerreka y nunca, hasta la puesta en marcha de esta instalación, se había registrado nada semejante.
Finalmente, la investigación realizada por GHK concluye que se produjo un vertido de amoniaco durante la descarga de una cisterna a la regata antes de la muerte de los peces, aunque insiste en que el circuito cerrado de las aguas utilizadas en la incineradora funcionó bien.
Por ello, GHK ha trasladado esta información al Gobierno de Lakua, a URA y a la Diputación de Gipuzkoa «para que determinen el alcance de los hechos», al tiempo que ha abierto expediente sancionador a Ekondakin para «depurar las posibles responsabilidades del concesionario y determinar las eventuales sanciones que pudieran corresponderle».
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