Maximiliano Echegoyen - Sofía Barragán (AFP)

De Nepal a Ceuta, la IA se consolida como motor de bulos en momentos de crisis

Los desastres naturales y las tragedias humanas son el terreno idóneo para la manipulación. Dos virales sobre el deslave en Nepal y la crisis de Ceuta muestran cómo la inteligencia artificial fabrica e hiperboliza imágenes impactantes para instrumentalizar contextos delicados.

Captura de pantalla hecha el 21 de agosto de 2026 del resultado de OpenAI.
Captura de pantalla hecha el 21 de agosto de 2026 del resultado de OpenAI. (Marcos MORENO | EUROPA PRESS)

En situaciones de elevada tensión social o de catástrofe inmediata, la urgencia colectiva por conocer los hechos suele eclipsar el filtro crítico de los usuarios. Quienes buscan desinformar aprovechan estos momentos de especial sensibilidad para multiplicar el impacto de sus mensajes, y la inteligencia artificial se ha convertido en su herramienta más eficaz. A través de la generación sintética de imágenes y videos, resulta sencillo alterar la realidad para apelar de manera directa a las emociones primarias de la audiencia, alimentando la indignación o el pánico en cuestión de minutos.

Así ha ocurrido tras el trágico deslave registrado el 26 de agosto en la frontera entre Nepal y el Tíbet. Frente a los informes científicos y del Servicio Geológico de Estados Unidos, que atribuyen la catástrofe al colapso natural de un glaciar, miles de usuarios difundieron un vídeo que mostraba el supuesto bombardeo de una represa por parte de un avión de combate.

La investigación periodística llevada a cabo por el equipo de Factual, el servicio de fact-checking de AFP, ha demostrado que el metraje es falso: circulaba en internet al menos desde abril, según se constata a través de una búsqueda inversa, y presenta marcas de agua explícitas de herramientas sintéticas, con una probabilidad del 85% de haber sido generado por ordenador.

Captura de pantalla realizada el 28 de agosto de 2026 del resultado del análisis del video en Instagram con la herramienta de Hive Moderation. (AFP)

De manera similar, los sucesos ocurridos a finales de julio con la llegada de migrantes al enclave de Ceuta sirvieron de marco para la difusión de una supuesta fotografía en la que un agente marroquí se disponía a golpear a un hombre con una roca gigante. Aunque sobre el terreno existieron altercados reales con lanzamiento de piedras registrados por diversos medios, la imagen viralizada era una recreación sintética.

El análisis de verificación detecta inconsistencias en las manos del migrante y bordes pixelados, confirmando su origen mediante herramientas de detección de inteligencia artificial.

Captura de pantalla hecha el 21 de agosto de 2026 del resultado de OpenAI. (AFP)

Una búsqueda inversa de la imagen viral con Google Lens lleva a un artículo del medio de noticias marroquí Tanja7 publicado el 31 de julio de 2026, donde se incrusta un video de YouTube que muestra una situación similar: un hombre trepando una colina y suplicando a dos guardias, uno de los cuales le arroja una piedra. 

Más allá de lo anecdótico de estos bulos concretos, ambos episodios ponen de manifiesto la necesidad de ejercitar una lectura cautelosa ante los contenidos de última hora.

Cuando se desencadena una crisis, las imágenes de extrema teatralidad o las explicaciones que apelan al sabotaje suelen responder a estrategias de manipulación premeditadas.

Observar las anomalías anatómicas en los cuerpos, analizar los detalles del entorno, consultar fuentes oficiales y rastrear el origen previo de los archivos son hábitos indispensables para evitar convertirse en correa de transmisión de la desinformación.