Peter Magyar reorienta Hungría hacia Bruselas tras la caída de Viktor Orban
Tras lograr una mayoría de dos tercios en el Parlamento, el futuro primer ministro, Peter Magyar, prometió desmantelar el entramado «iliberal» de Viktor Orban, recuperar fondos europeos bloqueados y acercar Hungría a la UE sin romper del todo con sus delicados equilibrios en política exterior.
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El claro ganador de las elecciones legislativas en Hungría, el conservador Peter Magyar, declaró ayer ante la prensa el fin de la época de Viktor Orban tras 16 años de gobierno «iliberal» y el inicio de una nueva era en la que el lugar del país «es y será» en Europa.
Tras una abrumadora victoria en los comicios del domingo y lograr una supermayoría de dos tercios en el Parlamento, Magyar prometió llevar a cabo profundas reformas y tratar de deshacer el entramado de Orban, que durante más de tres lustros ha desmantelado los contrapesos institucionales del país y convertido a Hungría en el socio más díscolo de la Unión Europea (UE).
Así, lo primero que hizo ayer Magyar fue comparar los comicios con el referéndum de adhesión al bloque comunitario de 2003 y asegurar que dará inicio a las negociaciones para recuperar los 17.000 millones de euros de fondos europeos que Bruselas congeló «por violaciones contra el Estado de derecho». Ayer, Ursula Von der Leyen también prometió trabajar con el nuevo Ejecutivo en esa dirección.
Ese fue uno los ejes de campaña del abogado de 45 años y exmiembro de Fidesz, el partido de Orban, que mantiene, sin embargo, posiciones cercanas a las de su anterior formación en materias como la política migratoria. Con todo, su electorado reúne ideologías de todo pelaje y se ha volcado con su candidatura como la única vía para derrocar a Orban.
En un país de perfil conservador, el Parlamento queda dominado por dos grandes formaciones enfrentadas en su posición respecto a la UE, la hasta ahora gobernante Fidesz y la de Magyar, Tisza, integrada en el Partido Popular Europeo. Además, el ultraderechista Mi Hazánk obtuvo seis asientos. La única fuerza de centroizquierda, la Coalición Democrática, alcanzó en torno al 1% de los votos, mientras que el Partido Socialista, los verdes y los «centristas» de Momentum renunciaron a presentarse para facilitar la victoria de Magyar.
«Tenemos que cambiar el régimen porque el país fue dirigido por un grupo criminal», afirmó ayer el futuro primer ministro. Un giro de tal calado ha elevado las expectativas de una población que pide cambios inmediatos. Ayer, Magyar ya dio algunas pistas y anunció algunas medidas: propondrá que su país vuelva a unirse a la Corte Penal Internacional (CPI), limitará la Jefatura de Gobierno a dos mandatos para excluir el regreso de Orban y tratará de reorientar la economía de uno de los países más pobres de la UE, líder en percepción de la corrupción y que registra una inflación disparada, lo que ha catapultado la victoria de Magyar.
«Pragmatismo»
fue la palabra que repitió ayer Magyar una y otra vez al ser preguntado por su futura política exterior. Sin duda, su victoria ha supuesto un jarro de agua fría para la internacional ultraderechista que Orban financiaba a través de sus fundaciones. Y también para Donald Trump, que prometió apoyar a «partidos patrióticos» europeos en su Estrategia de Seguridad Nacional y envió a Budapest al vicepresidente estadounidense, JD Vance, ante las malas expectativas electorales de Orban.
El Kremlin, estrecho aliado de Orban, no felicitó a Magyar por su victoria pese a respetar el resultado y mostrarse abierto al diálogo, tras años en los que el líder húngaro bloqueó las ayudas de la UE a Ucrania.
De esta manera, Magyar aseguró que buscará relaciones «equilibradas» con Moscú y que hará lo mismo con China, quien reafirma su voluntad de reforzar las relaciones con Hungría siendo Pekín uno de sus socios principales en la UE.
Respecto a Israel, con quien Orban mantuvo una relación sólida, Magyar aseguró que impulsará «relaciones pragmáticas» con ese país.