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«Que no vuelva a pasar nunca»

Familiares de las víctimas del accidente ferroviario de Toledo se han reunido en un centro religioso para recibir atención psicológica. Muchos siguen sin saber nada de sus allegados desde que tomaron el tren el miércoles por la mañana.

Familiares de las víctimas a las puertas del Instituto de Medicina Legal de Toledo. (Óscar ORTIZ | EUROPA PRESS)

«No se entiende que hayan cortado una vía durante tres o cuatro meses y que después, kilómetros más arriba, ocurra esto. Esperemos que no vuelva a pasar nunca».

Manuel no sale de su asombro. Dos accidentes en menos de un año. Primero, en Adamuz, Córdoba, donde perdieron la vida 46 personas. Ahora, en Urda, Toledo, con al menos 69 víctimas mortales. Su hermano Pepe viajaba en uno de los vagones del AVE siniestrado. No sabe nada de él desde entonces. La señal del móvil lo ubicaba en el lugar del siniestro. Nada más.

Manuel es uno de los familiares que, desde el jueves, se han desplazado hasta Toledo para tratar de saber qué ocurrió con su hermano. Se encuentra en la Casa Parroquial Buenavista, a 70 kilómetros de Urda, el lugar del accidente, actualmente blindado por la Guardia Civil y donde trabajan las grúas para levantar los vagones siniestrados. Aquí, en Toledo, el ambiente es tenso. Los familiares llegan y se resguardan tras los muros, los periodistas montan guardia y nadie ofrece más datos. Por el momento, las autoridades españolas reconocen 69 muertos. Pero hay al menos 30 denuncias por desaparición, de personas que no han logrado ser identificadas. 

«Estamos a la espera, no sé nada. Ayer los ánimos estaban más calmados, pero las cosas ahora están más tensas», se queja Manuel. En este punto hay al menos 60 personas que buscan a sus familiares. Manuel dice que no hay ningún protocolo, que están recibiendo ayuda psicológica y que se aferra a la idea de que su hermano esté con vida. «Le gustan las cosas tecnológicas, me lo imagino lleno de cables, luchando. Sé que él está peleando para salir adelante», dice, tratando de aguantar las lágrimas.

Manuel todavía está en shock desde que la víspera recibió un mensaje en el que le avisaban de que su hermano había sufrido un accidente. Él vive en Sevilla y su hermano en Madrid. Tomar el AVE era una rutina habitual. Pero el jueves llegó el mensaje y desde entonces lo único que hace es tratar de saber qué ocurrió con Pepe. «Esta vía se inauguró en 1992, para la Expo de Sevilla», recuerda. Cree que, desde entonces, no se le ha dado el mantenimiento adecuado. Especialmente por el incremento del tráfico ferroviario, especialmente tras la liberalización puesta en marcha hace seis años.

Por aquí, por la casa parroquial, van llegando los familiares de las víctimas para recibir las últimas informaciones. Llegan con semblante serio, abrazados, la mayoría no quiere hablar. Es lógico. Preguntan por sus familiares, pero nadie tiene respuesta. Alguien llega para saber si había una persona de origen argentino, otro consulta por una joven francesa. 

Aquí se encuentra también César Vicente, actor sevillano, que busca a su padre, César. Junto a su madre, se queja de la falta de información y de la incertidumbre. Sabe que viajaba en el asiento 13A del vagón 8, uno de los que sufrió el principal impacto. «No me quiero imaginar que no esté», dice, entre lágrimas.

Cuenta Vicente que utilizó las redes sociales para mostrar una imagen de su padre y dar un teléfono por si alguien podía tener información sobre él. Sin embargo, ha recibido información falsa, lo que hace todavía más difícil la búsqueda. 

En Toledo se prepara también la infraestructura para la identificación de los restos mortales. Junto al Instituto Anatómico Forense, muy cerca del cementerio, se han levantado unas carpas en las que se espera que trabajen los servicios funerarios. «Están trabajando de un modo muy precario. No hay sitio, están de pie, no debería ser así», lamenta Manuel. Aquí se recogen también las muestras de ADN que deberán cotejarse con las víctimas.

Mientras, en Urda, siguen los trabajos en la zona cero. Durante la noche, operarios han trabajado con grúas para levantar los vagones siniestrados.