Arantxa MANTEROLA

EL COLECTIVO LGBT ABORDA CON MAYOR INQUIETUD LA FASE DEL ENVEJECIMIENTO

El colectivo Bascos acaba de presentar las líneas de acción para un nuevo curso que empieza con brío. Destacan las conclusiones de un estudio sobre un aspecto poco conocido pero que es motivo de preocupación específica para la comunidad LGBT: la vejez.

Bascos, la asociación LGBT de Ipar Euskal Herria asegura que es una cuestión muy recurrente en las conversaciones entre sus miembros. Y fue uno de los tres temas en los que incidieron en el debate público que tuvo lugar durante la campaña de las elecciones departamentales del año pasado. De allí se lanzaron a realizar un estudio propio y para ello la primavera pasada enviaron cuestionarios a sus simpatizantes.

Han recibido 200 respuestas, «lo que viene a confirmar el interés que suscita el tema del envejecimiento de las personas LGBT o que viven con el VIH, que en el Estado francés –subraya la asociación creada hace diez años – se ha estudiado bastante menos que en otros países».

Entre las conclusiones extraídas de los citados cuestionarios destaca que la mayoría no circunscribe la fase del envejecimiento a los aspectos médicos o de dependencia, sino que lo identifica con un estadio positivo. Así el 18,7% de los encuestados lo asocia con «libertad», el 26,9% se proyecta embarcándose en nuevas actividades y el 59,1% lo ve como una oportunidad para tener más actividades sociales y conocer a más personas.

Sin embargo, paradójicamente casi la mitad (46,5%) se confiesan preocupados o muy preocupados en relación con su propia vejez porque no podrán salir y viajar tanto, tendrán menos ingresos y peor salud. También les angustia el envejecimiento de sus allegados. Temen que tener que ocuparse de ellos se convierta en una carga emocional muy pesada (40,9%) o que les obligará a reducir sus actividades (21,6%).

Les preocupa, asimismo, quedarse aislados respecto a otras generaciones o que, en caso de tener un problema de salud grave, otras personas decidan en su lugar, sobre todo si se trata de personas que no son de su entorno.

Preocupación con las residencias

Hasta ahí diríase que son inquietudes bastante generales, que afectan casi igualmente a personas que no son LGBT. No obstante, las respuestas sobre el lugar donde prevén residir reflejan temores que tienen relación directa con su orientación sexual.

Así, solo el 2,3% tiene perspectivas de envejecer cerca de su familia y apenas el 4,7% escogería vivir en una residencia para la tercera edad. Casi la mitad (48,5%) preferiría valerse de la asistencia domiciliaria.

El recelo que manifiestan hacia las residencias de ancianos proviene a menudo de la percepción que tendría el personal o los otros residentes hacia ellos. El 19,3% piensa que si su orientación afectiva fuese conocida existiría el riesgo de que sean juzgados o de tener que soportar actitudes indiscretas. Por tanto, en caso de que fueran a vivir a una residencia, el 14,6% prefiere esconder o no desvelar su orientación sexual. El 11,1% tampoco lo revelaría en caso de que fueran atendido por asistentes domiciliarios.

Es por ello que casi la mitad de los encuestados estiman que uno de los objetivos futuros de la asociación debería ser el de impulsar y participar en acciones de formación para las personas que se ocupan de los mayores en esas estructuras, con el fin de que no haya discriminación hacia los LGBT.

También se han planteado fórmulas intermedias entre el domicilio propio y residencias de ancianos, como los de viviendas agrupadas entre amigos (43,3%). Bascos matiza que ello no significa que todas esas personas tengan que pertenecer al colectivo LGBT «porque nuestro proyecto asociativo quiere evitar los guetos».

Impulsar el debate

Con los datos recabados, la asociación ha abierto el debate esta misma semana aprovechando para ello la exposición «Envejecer sin tabúes», que han preparado junto con el colectivo Grey Pride, que acaba de integrarse en Bascos. La exposición acaba hoy y puede verse de las 15.00 a las 19.00 en el local Txalaparta, de la calle Laffitte en Baiona Ttipia. Además, quienes acudan al local y estén interesados en la cuestión, podrán conversar con profesionales, particulares o representantes de la asociación.

En noviembre tienen previsto abordar otra problemática también muy desconocida y lacerante que afecta a miembros de ese colectivo: el de la homosexualidad y las minusvalías. «La doble pertenencia a una minoría provoca a menudo una doble exclusión: la minusvalía les aísla de las personas LGBT y su orientación sexual les aleja de los otros minusválidos» remarca la asociación.

Más aislados, Más pobres y, en general, más vulnerables

Los estudios realizados en el extranjero sobre la problemática de la vejez en las personas LGBT y en particular en las seropositivas, así como el encargado en 2013 por la exministra Michèle Delaunay, demuestran que el colectivo tiene más riesgo de aislamiento por las rupturas familiares sufridas a causa de su orientación afectiva. Además, debido a la estigmatización social, se dan más depresiones y entre los seropositivos las pensiones resultan inferiores porque han tenido más periodos de inactividad profesional. En general, los factores de vulnerabilidad ligados a la edad y al tabú de la sexualidad en la 3ª edad son más importantes en el caso de los LGBT.A.M.