Mikel ZUBIMENDI BRUSELAS
Elkarrizketa
Dimitrios Papadimoulis
Vicepres. Parl. Europeo, líder parl. de Syriza

«Crear un frente amplio es muy difícil pero es necesario y urgente»

Nacido en Atenas en 1955, Dimitrios Papadimoulis es un político accesible, de voz pausada, experimentado y curtido en mil batallas. Actualmente es el líder parlamentario del grupo de Syriza en Bruselas y uno de los vicepresidentes de la Cámara Europea. Recibe a GARA en su despacho antes de asistir a una reunión del buró del grupo parlamentario de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE-NGL) y ofrece sus análisis punzantes sobre la política escrita con mayúsculas.

El domingo 25 de mayo del presente año ocurrió algo inédito en la política europea. Un partido a la izquierda de la socialdemocracia, una fuerza de la izquierda radical, ganaba por primera vez unas elecciones en un Estado europeo. Ocurrió en Grecia y el protagonista de ese «terremoto» fue Syriza, una fuerza que salió de la marginalidad del sistema político y se convirtió en un contendiente con grandes posibilidades de alcanzar el poder en Grecia.

Además, Syriza se ha convertido en una inspiración para la izquierda combativa europea. Ha sabido reinventarse, articular nuevos diseños, tomar riesgos y hacer que los partidos que estaban en su origen perdieran control. Fue un paso necesario para hacer de Syriza una fuerza más abierta, dinámica e inclusiva. Dimitrios Papadimoulis ha sido testigo directo y protagonista en todo estos procesos. La suya es una de las voces más interesantes en el panorama político de la izquierda europea. Y la expresa con convicción, buen humor y mucha claridad.

¿Cómo ha conseguido Syriza esa meteórica expansión?

En Grecia tenemos la política neoliberal más dura de toda Europa. En los últimos cinco años tuvimos una depreciación brutal de un 25%, un paro enorme de un 30% y un paro juvenil de casi un 60%. Y en el mismo periodo de tiempo los ricos de Grecia se hicieron más ricos. Además, tenemos un sistema político con muchísima burocracia, con muchísima corrupción. Syriza reaccionó ante esa mezcla política explosiva no solo unificando la izquierda, a la parte mas grande de la izquierda, sino también creando una articulación positiva entre la izquierda y los movimientos ciudadanos. Además de eso, Syriza tuvo éxito transformándose a sí misma, pasó de ser una coalición de partidos a un frente democrático y plural que no aspira solo a quejarse, a reaccionar o a echar las culpas a otros, sino también a compactar mayorías, a gobernar, a tomar el poder. Estas son las fuentes de nuestra meteórica expansión del 4% al 27% de voto y, hoy en día, las encuestas para las siguientes elecciones legislativas griegas nos dan una ventaja mayor porque Syriza se presenta como una alternativa, no solo para Grecia sino para todo el sur de Europa frente a la durísimas políticas de austeridad de esta Europa liderada por Alemania.

En este explosiva situación que acaba de describirnos ¿cómo se combina la posibilidad de formar un gobierno con tener fuertes conexiones con los movimientos de resistencia?

Este es un gran desafío para Syriza. Necesitamos mantener esos fuertes vínculos con la sociedad, con los movimientos ciudadanos, no solo antes de las elecciones sino también después de las elecciones, en ese escenario de que ganemos las elecciones. Syriza no quiere tener solo votantes. Necesitamos tener activistas, apoyo popular, ser controlados por la sociedad, tener un apoyo crítico de los movimientos ciudadanos. Para nosotros es importante no perder los vínculos de confianza entre Syriza y la sociedad. Está claro que los cambios reales son a menudo mucho más difíciles que los cambios escritos en un programa electoral. Preferimos decir que nuestro programa no es el que queremos sino que es el que podemos materializar en primera instancia. Preferimos decir que tenemos dos, tres o cuatro prioridades, ¡no mas!, y que nuestro gobierno se concentrará en ellas más que proponer a la gente demandas o visiones que, por supuesto son necesarias, pero que para materializarlas es necesario más esfuerzos, más tiempo, porque son objetivos estratégicos. Syriza hoy en día no representa solo a la izquierda, a los partidos tradicionales de izquierda, en realidad es el instrumento político al servicio de un frente social y progresista mucho más amplio.

Ciertos analistas políticos hablan últimamente del populismo de izquierdas. Por ejemplo, la politóloga post-marxista belga Chantal Mouffe habla de la necesidad de un populismo de izquierdas que tenga en cuenta las demandas de la gente, que construya una voluntad colectiva y recupere la pasión por la política. No hay que olvidar, por otra parte, que en las últimas elecciones europeas por cada voto a la izquierda de la socialedemocracia hubo cuatro a la derecha de la democracia cristiana. ¿Qué opina de los comentarios que afirman que Syriza practica un populismo de izquierdas?

No me gusta el término populista. ¡Claro que hay que tener conexiones claras y directas con la gente! Pero no siendo populista. Hay un populismo agresivo de derecha y de extrema derecha que se está haciendo cada vez más fuerte por la Europa existente, la Europa del neoliberalismo, la Europa dirigida por el gobierno alemán. Esa Europa crea muchísima pobreza, mucho paro, muchas desigualdades, ataca la soberanía popular del sur de Europa. La izquierda, la izquierda seria, tiene que crear un frente político amplio que defienda la cohesión, el empleo, el desarrollo de la economía, la democracia. Ellos intentan decir que nosotros y la extrema derecha somos dos caras de la misma moneda populista pero es una gran mentira. Porque nosotros intentamos cambiar Europa, ellos están destruyéndola, destruyen tradiciones, valores, derechos que durante décadas y siglos la gente ha tenido gracias a duras luchas y conquistas. La razón por la que los antieuropeistas están creciendo en Europa definitivamente hay que buscarla en las políticas de los gobiernos de derechas.

Syriza ha pasado de ser una coalición de doce partidos de izquierda radical a un frente social y político amplio. Desde su experiencia, ¿cuáles son las lecciones de este cambio? ¿Cómo lo han conseguido?

Fue un proceso muy difícil. Fue interesante y muy difícil. Pero era absolutamente necesario y urgente porque ahora estamos más unidos, tenemos una identidad clara, una dirección más fuerte y un programa más preciso. No lo hicimos mediante una fórmula mágica. El método fue democracia, transparencia y abrir las puertas a la gente. Ahora estamos en mitad de ese proceso. Hemos creado un frente unido, con estructuras democráticas, pero no estamos todavía satisfechos con el tamaño que tiene. Nuestra representación electoral es del 30% pero tenemos un tamaño que equivale a una fuerza electoral con un 10%. Por tanto, en este periodo de gran crisis de los partidos, donde no tienen muchos miembros, tenemos que crear un nuevo modelo, más abierto, más transparente, lejos, muy lejos del modelo soviético de absoluta jerarquía.

Tienen un proyecto de mayoría, son un frente social y político amplio con ambición de poder y una aspiración de hegemonía social, cultural e institucional. ¿Cómo entiende Syriza la hegemonía en su estrategia política?

Antes de que todos nosotros llegáramos, hace varias décadas Antonio Gramsci explicó bien la idea de la hegemonía. La hegemonía no es solo una cuestión de poder, de números. Está íntimamente ligada con las ideas, con la habilidad de crear un nuevo sentido común, nuevas alianzas en torno a objetivos comunes con otros sectores de la sociedad. Es un camino más complicado pero es el único para la izquierda. No solo para poder ganar elecciones sino sobre todo para tener la posibilidad de mantenerse como poder popular, para crear resultados positivos para la sociedad. De otra manera, la política se convierte en física: todo lo que sube, baja; tras una victoria electoral será obligada la derrota.

«Atenas no es el nuevo Moscú; no somos padres de nadie, somos hermanos en lucha»

Ustedes se han convertido en inspiración para diferentes familias y tradiciones de la izquierda europea. Y, particularmente, en la prensa anglosajona vemos cómo se multiplican calificativos del tipo de «Spanish Syriza» (en referencia a Podemos)... ¿Cómo lo llevan? ¿Qué opinión le merece?

Estamos contentos de que el ejemplo de Syriza ayude a crear nuevas complicidades y alianzas. Pero no nos sentimos como el nuevo Moscú de la izquierda europea. Es muy bueno que no estemos solos. Hace dos años, en 2012, éramos la única fuerza política de izquierda que aspiraba a ganar las elecciones y que tenía muchas posibilidades de hacerlo. Ahora tenemos a Podemos, tenemos la extraordinaria labor política del Sinn Féin, la alianza de izquierda que ha aupado a Bodo Ramelow, jefe de fila de Die Linke en el Lander de Turingia (Alemania), elegido primer ministro-presidente del gobierno regional en medio de una campaña de denuncias mediáticas y públicas nutridas por un anti-comunismo primario... Todo esto es bueno para nosotros porque da una señal positiva de que hay una alternativa, de que no estamos solos, que estamos abriendo nuevos caminos. Todos tienen que abrir su camino andándolo, sin importar hojas de ruta ajenas. Tenemos una buena relación con Podemos, Pablo Iglesias ha venido varias veces a Atenas, tenemos también relaciones fluidas con otros grupos... con Izquierda Plural o los vascos de EH Bildu. Pero no nos sentimos, de ninguna manera, como padres de Podemos, ni de nadie. Somos hermanos en lucha. M Z.