Elogio de las puertas giratorias entre el trabajo privado y el político
El fichaje de Andoni Ortuzar como consejero de Movistar Plus es el más reciente de los casos en los que un alto cargo político regresa al sector privado con un puesto superior en muchos niveles al que ocupaba cuando arrancó su trayectoria institucional. Una situación que se repite en el PNV y que su presidente, Aitor Esteban, reconoce que genera «desasosiego» entre su militancia.

El actual presidente del EBB, Aitor Esteban, reconoció ante las cámaras de televisión que el fichaje de su antecesor Andoni Ortuzar primero como consultor externo de la firma PriceWaterhouseCooppers (PwC) y después como consejero de Movistar Plus+ -una de las principales plataformas televisivas en el Estado español y propietaria actual de los derechos de emisión de LaLiga- había causado «desasosiego» no ya solo en buena parte de la ciudadanía, sino entre la propia militancia del partido.
Y luego, a modo de disculpa, aseguró que «ni yo ni el PNV hemos tenido nada que ver con este tema», del que se enteró «el mismo día que se publicó». Después de esa declaración, al menos dos dirigentes del PNV han sido preguntados por esas palabras.
El portavoz en el Parlamento de Gasteiz y miembro del Euzkadi Buru Batzar, Joseba Díez Antxustegi, respondió sobre el fichaje de Ortuzar que «en aquellos casos en los que se cumple con la normativa, yo, personalmente, no tengo nada que decir».
Sobre si estos casos pueden causar «desafección», contestó que «tenemos que reivindicar el poder trabajar después de la política. Si después de la política no se puede trabajar vamos a tener dos consecuencias. La primera es que la gente buena y capaz no va a querer entrar en política. Y la segunda, que nadie va a querer salir de la política. Todo el mundo se va a aferrar al sillón».
En un sentido similar se pronunció Iñigo Ansola, presidente del BBB, cuyo currículo recoge que, sin acabar sus estudios de ingeniería técnica industrial y tras trabajar nueve años como técnico de fundición inyectada de aluminio, inició una carrera institucional que le llevó a ser director general del Ente Vasco de Energía (EVE).
El titular de su entrevista fue «cuando termina nuestra etapa, los políticos tenemos derecho a seguir trabajando para vivir». Y en relación con el caso de Andoni Ortuzar (al que debe su cargo actual), se permitió contradecir a Aitor Esteban y asegurar que «no me ha llegado el desasosiego. Estoy convencido de que le han contratado por su valía».
ESCUECE PERO NO SE CORRIGE
Nadie pone en duda que cuando un cargo político deja su cargo pueda volver a la empresa privada, de hecho para ello se pueden acoger a una fórmula de excedencia que se lo permite. Pero no es de lo que se está hablando. Hablamos de ascensos sin otra justificación que el paso por la política, sin que medie capacitación profesional específica.
Como reconoció Aitor Esteban, este es un tema que escuece al PNV, como demuestra que cuando a la actual consejera del Departamento de Gobernanza, Administración Digital y Autogobierno, María Ubarretxena, EH Bildu le preguntó en el Parlamento por el caso de Andoni Ortuzar y otros similares, contraatacó tratando de equipararlo a Julen Arzuaga, que dejó de ser parlamentario al ganar en concurso público la gerencia de la Asociación de Desarrollo Rural Urkiola, entidad presidida por Erramun Osa, alcalde del PNV de Garai. Y habló también de Arantxa Izurdiaga, que de ser parlamentaria en Iruñea ha pasado a ser asesora de EH Bildu en la Cámara de Gasteiz para coordinar labores de ambos parlamentos. No parecen dos grandes pelotazos.
Está visto que el proceso “Entzunez eraiki” detectó el problema de que el PNV era visto como un partido que daba «imagen de amiguismo», pero han preferido no corregirlo, a pesar de las contundentes palabras del propio Andoni Ortuzar.
COHETE SALARIAL Y DE ESTATUS
Sin embargo, Ortuzar ha pasado de periodista en la redacción de “Deia” a miembro del Consejo de Administración de Movistar. Antes de entrar en 1987 en el Departamento de Presidencia, Justicia y Desarrollo del Gobierno de Lakua como asesor, encargándose de la jefatura de Prensa y de las Relaciones Internacionales, era responsable de las secciones de Laboral y Euskadi-Política del citado diario, y también militante de ELA y miembro del comité de empresa, del que llegó a ser presidente.
Luego fue escalando en Lehendakaritza, llegó a director general de EITB, dejó tras de sí algunas operaciones empresariales más que cuestionadas, de ahí al BBB y al EBB. El resto es conocido.
Uno de sus antecesores al frente del partido, Josu Jon Imaz, antes de ser elegido eurodiputado por el PNV en 1994, entre 1991 y ese año su último cargo en la empresa privada fue la de responsable del Departamento de Marketing y Relaciones Exteriores de la fundación Inasmet, encargada de actividades de investigación científica y desarrollo tecnológico que sean de interés para el sector industrial.
Tras pasar por el Parlamento Europeo, ser consejero del Gobierno de Lakua y presidente del EBB hasta 2008, tras abandonar el cargo pasó seis meses en EEUU y regresó en julio como presidente de Petronor, filial de Repsol-YPF.
En la actualidad, el sueldo de Josu Jon Imaz como consejero delegado de Repsol fue de 4,07 millones de euros en 2024, un 3,5% más que el año anterior, según datos de febrero de 2025, con la mayor parte siendo retribución en metálico y acciones.
El lehendakari José Antonio Ardanza trabajó durante varios años como asesor legal en Caja Laboral Popular antes de comenzar su carrera política como alcalde de Arrasate, de donde pasó a ser elegido diputado general de Gipuzkoa y después lehendakari de la CAV.
Dejada Ajuria Enea le concedieron la presidencia de Euskaltel, sin que se sepa que tuviera conocimientos en el mundo de las telecomunicaciones. Sobre su sueldo al frente de la telefónica vasca, no hay constancia de cuál era en 2011, pero en 2015, cuando la empresa pasó a cotizar y debía informar sobre la materia, se sabe que esa percepción era de 480.000 euros. Son unos pocos ejemplos.
Por lo tanto, ojalá que estuviéramos hablando de «puertas giratorias», que por cuestiones arquitectónicas es evidente que se mueven en un mismo plano. Un profesional que entra en la política y al salir vuelve a su anterior trabajo o a uno de una escala salarial similar.
Pero esto no son «puertas giratorias», sino verdaderos ascensores. De jefe de sección en un diario local a miembro del Consejo de Administración de Movistar+ o de directivo de una fundación vasca a consejero delegado de una multinacional energética con uno de los mayores sueldos del Estado. Eso son cohetes.

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