
En su primera experiencia en la sesión de preguntas al primer ministro británico, David Cameron, el nuevo líder del partido laborista, Jeremy Corbyn, optó por cambiar totalmente el tono de estos encuentros. Para empezar, el hecho de que sus seis preguntas fueran el resultado de un llamamiento a los votantes a que le presentaran las cuestiones que le plantearían a Cameron –cuarenta mil personas le enviaron sugerencias– refleja la línea de apertura que intenta imponer en el laborismo. A ello hay que añadir el cambio de tono, de los intercambios rápidos y teatrales de Milliband, al tono serio, pausado y reflexivo de Corbyn.
Si la intención de Corbyn era forzar a Cameron a adaptarse a su nuevo estilo, se puede dar por satisfecho. En su confrontacion con el primer ministro, Corbyn apareció calmado en sus preguntas, mientras que Cameron ofreció, en sus intervenciones, una imagen enfadada y agresiva. A preguntas muy especificas, Cameron contestó con grandilocuencia, retórica y generalidades, lo que unido a su estilo dejó una imagen de político arrogante. La cadena pública BBC bautizó esta nueva situación como la «revolución beige», a propósito del color de traje elegido por Corbyn y que tanto dista del azul marino que se espera del líder de la oposición.
Las seis preguntas de Corbyn se centraron en la crisis de la vivienda, especialmente en la falta de vivienda barata y las rentas elevadas de los alquileres privados. A esta le siguieron cuestiones sobre la pérdida de empleo, la bajada de los impuestos y las inversiones en sanidad, sobre todo en el ámbito de la salud mental.
El único problema fue que al hacer seis preguntas concretas eliminó la posibilidad de replicar o comentar las respuestas del primer ministro, por lo que es posible que en el futuro Corbyn opte por menos preguntas para poder cuestionar con mayor profundidad a Cameron.
Al menos Corbyn puede estar satisfecho de haber salido vencedor en esta ocasión, lo cual podría servirle para reconducir a algunos de los diputados «díscolos» de su partido que le han mostrado su oposición.
Muchos parlamentarios laboristas expresaron su admiración ante la intervención de Corbyn, como Ian Lucas, quien apuntó que el líder laborista ganó por «su clara sinceridad, que contrastaba con el primer ministro». Quizás Corbyn reintroduzca la honestidad en la política.
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Jeffrey Corbyn es un pacifista, opuesto al despliegue armamentistico, la energía nuclear y la monarquía. Y ha sido en esta última cuestión en la que se han centrado los medios británicos desde que Corbyn decidió no cantar el famoso «God Save the Queen» durante la celebración del 75 aniversario de la batalla de Gran Bretaña. Corbyn aseguró que mostró respecto durante el acto y que en el futuro su participación será plena, interpretación del himno incluida, tras los ataques y criticas de medios y politicos.GARA

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