
El capellán Gabriel, del hospital vizcaino de Santa Marina, ha defendido este viernes su vacunación junto al resto de la plantilla que tanto revuelo ha generado y por las cuales dimitió el gerente del centro José Luis Sabas, que también se vacunó antes de lo que marca el protocolo.
En declaraciones a Efe, el capellán ha explicado que este hospital es «como una gran residencia, donde compartimos muchas cosas y el hospital trata de proteger al máximo tanto a los pacientes, que son de una edad muy alta, mucho más vulnerables, como a las visitas, como a todos los trabajadores». A este centro se derivan muchos enfermos de covid-19 de las residencias, por lo que la incidencia de la enfermedad en el mismo es muy alta.
Asimismo, ha defendido su propia vacunación justificándola en el trabajo que realiza. «Nosotros, el servicio religioso, entramos en cualquier habitación donde nos llaman, donde requieren nuestra atención, yo paso por el ascensor, el recibidor, me cambio en el vestuario donde se cambian los demás trabajadores, y el hospital lo que trata es de proteger al máximo a todos», ha insistido.
El capellán ha pedido «que no nos precipitemos al hablar». «Lo importante es que podamos seguir trabajando con tranquilidad en el centro y atendiendo a las personas», ha expresado.
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