
AHT Gelditu! ha denunciado que la muerte de un trabajador de las obras del TAV en Atxondo, producida el lunes y conocida el martes, es fruto de «la codicia de grandes empresas» y «la irresponsabilidad de las administraciones», y ha recordado que la construcción de infraestructuras como esta «no serían posibles sin las condiciones de explotación de la clase trabajadora».
El fallecido fue el encofrador de 49 años A.H.G., en las obras del TAV en el barrio de Arrazola en Atxondo. Trabajaba para la empresa Constructora Proyectos Viales de Colombia (Conprovial), subcontratada por la UTE Atxondo-Abadiño, constituida por las empresas Dragados y Tecsa.
Sobre estos hechos, AHT Gelditu! ha explicado que su lectura es muy distinta a la realizada por Osalan y, en primer lugar, ha apuntado a «la codicia de grandes empresas, que lejos de preocuparse por la seguridad de los trabajadores, lo único que pretenden es sacar el máximo beneficio económico de la obra». Así, ha señalado que Dragados «pertenece a la mafia autodenominada G-7 del TAV, un conglomerado de siete empresas juzgadas y multadas por repartirse fraudulentamente los contratos públicos de las obras», por lo que ha pedido su exclusión del proyecto, «como así se registró en la sentencia del caso».
Por otro lado, ha denunciado «la cadena de subcontrataciones permitida por las instituciones, donde el mayor perjudicado es el trabajador de las empresas subcontratadas que se ve sometido a las mayores condiciones de precariedad, falta de seguridad, jornadas abusivas y estrés permanente».
Finalmente, han criticado «la irresponsabilidad de las administraciones, tanto estatales como autonómicas, que no supervisan como deben la seguridad de unas obras de gran siniestralidad, ocultando prácticas de explotación e imprudencia laboral, mirando para otro lado en total connivencia con las empresas», calificando el proyecto del TAV como «el más destructor, despilfarrador y antisocial de la historia de Euskal Herria».
Por todo ello, han exigido una vez más «la paralización inmediata de las obras del TAV en Euskal Herria», subrayando que «las condiciones que se dan en la construcción de esta infraestructura –que pone en peligro constante la vida y salubridad de los trabajadores– nos recuerdan las condiciones de esclavitud que debieran haberse erradicado desde hace mucho tiempo».
«Creemos firmemente que infraestructuras megalómanas como la del TAV no serían posibles sin las condiciones de explotación de la clase trabajadora que las ejecuta y cuya máxima expresión son las 13 muertes laborales registradas en las obras del TAV en Euskal Herria», han concluido.

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