Termómetro
Hablamos del calor, la caloret como gritaría ese ser que puede seguir tirando petardos en Valencia como alcaldesa, y esperamos que cambie el tiempo para volver a sacar el edredón recién plegado. Es una buena salida para las conversaciones más casuales y escaparse de las realidades televisivas, electorales, mientras el termómetro va variando de color según las encuestas. Todo parece excesiva, las temperaturas alcanzadas a principios de mayo, como las previsiones que le otorgan a Ciudadanos. Es la nueva burbuja demoscópica que se deshinchará en cuanto les interese a los medios que le apoyan.
La demoscopia es un arma cargada de intereses partidistas, que se utiliza con una flexibilidad realmente a estudiar en los laboratorios de la física, la química y la estadística. Probablemente la traducción en escaños de las intenciones de voto que se aplica tenga su fundamento en tiempos de normalidad atmosférica, pero ahora que todo para licuarse y solidificarse de una manera ultrarápida, se les puede conceder el beneficio de la duda comprendiendo la dificultad de la situación insegura que se vive. Pero que según quién la pague tenga unos resultados u otros, es lo sospechoso.
Hace calor, el fútbol tiembla, porque los resultados de la Liga está en manos de unos magistrados de la Audiencia Nacional. ¿Qué tal? Avanzamos en lo absurdo de la situación. Pero tiembla más que el mundo del fútbol, el mundo de los medios de comunicación y hasta en ciertos lindes de la política porque alguien deberá asumir esto si hay huelga finalmente. Y como estamos ante una “huelga política” según definición de uno de los actores secundarios de cero perfil, Tebas, la resolución será judicial, tendrá una justificación laboral y populista, pero con repercusiones políticas quizás inmediatas.

Irainak txapeldunari bere hizkuntza erabiltzeagatik

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