Joseba VIVANCO
Athletic

50 años de la remontada de Sarrià

Tal día como ayer, Koldo Agirre le marcaba cuatro goles en 12 minutos a Carmelo Cedrún, pasando del 3-0 al increíble 3-4 final.

Miguel Ángel Martínez Soto le debe mucho a Koldo Agirre, aunque el hoy septuagenario exjugador del Athletic no lo sepa. Él y sus dos compañeros de una empresa metalúrgica de la localidad de Linares sellaron la única quiniela de catorce aciertos de aquella jornada de la temporada 1965-66. Era un 10 de octubre de 1965. El, entonces, Atlético de Bilbao, rendía visita al hoy desaparecido estadio de Sarriá. A los 25 minutos de la segunda parte, el Español anotaba el 3-0 en el marcador para desgracia de aquellos leones que mudaban de melena entre los 34 años que calzaba Orúe y los novatos Rojo I y Lavín, dirigidos en el banquillo por Piru Gainza. Entonces, aconteció una gesta de esas que, 50 años después, se siguen recordando.

Hace unos días fueron noticia de alcance mundial los cinco goles que el polaco Robert Lewandowski marcó en solo 9 minutos, como lo ha sido este fin de semana el repóker firmado por el Kun Aguero en 20 minutos. Aquel 10 de octubre de 1965, el protagonismo recayó en Koldo Agirre, que con un 3-0 en contra dio la vuelta al encuentro anotando nada menos que 4 goles en solo 12 minutos. Al acabar el partido, en la grada estaba un todavía niño Andoni Cedrún, hijo del guardameta que defendía los colores pericos, al que Agirre fue a saludar dada la profunda amistad que guardaba con su familia por el pasado exrojiblanco de Carmelo. «Tío –como le llamaba cariñosamente a Koldo–, no te doy un beso, que le has metido cuatro goles a aita», le soltó aquel renacuajo.

Es la anécdota que con más lucidez recuerda de aquel día el protagonista de esta historia. El Atlético de Bilbao llegaba a Barcelona sin muchas aspiraciones. Iribar, Orúe, Echeverría, Senarriaga, Zoriquieta, Zugazaga, Koldo Agirre, Uriarte, Arieta II, Rojo y Lavín era el once rojiblanco, con una edad media joven y en plena transición, con dos victorias en cinco partidos. A los 21 minutos ya ganaba el Español 2-0 frente a un conjunto bilbaino vulgar, donde incluso el Chopo se mostraba frágil.

Sin nada que perder, antes del descanso, los de Piru Gainza decidieron dar un paso al frente y Carmelo Cedrún, al que Iribar había relevado en San Mamés, tuvo que intervenir a disparos de Rojo y Agirre, y atajar un par de despistes de su defensor Idigoras. En la reanudación, otra vez Carmelo le quito por dos veces el gol a Agirre y frenó los disparos de Lavín y Rojo, hasta que en el minuto 13 un libre directo españolista sube al marcador el 3-0, con Iribar de estatua. Es más, los catalanes estrellaron después un balón en la madera.

Y fue entonces cuando llegó la reacción rojiblanca, desde la banda izquierda, donde percutía el joven Lavín, y la figura de Koldo Agirre. En el minuto 26, en el 29, en el 36 y el 38 de la segunda parte. Entre el minuto 71 y el 83 del partido. Del 3-0, al increíble 3-4. Como relataba el cronista del ‘‘Mundo Deportivo’’, solo recordaba algo parecido, un Arenas de Getxo-Racing... de 1922. El primero tras aprovechar un despeje de Cedrún a tiro de Rojo que iba fuera y quedó a los pies del rojiblanco, el segundo tras chutar y tocar la pelota en un desafortunado Idigoras, el tercero de disparo colocado tras jugaba enebrada con Fidel Uriarte y el cuarto de volea desde fuera del área al fondo de las mallas tras centro de Rojo.

Lo que le añadía más valor a lo acontecido era que un solo jugador hubiera anotado los cuatro tantos. Un Koldo del que el propio periodista glosaba «su clase, muy superior a la de los bocetos de futbolista de muchos de sus compañeros», y daba relevancia a su posición de extremo derecha de aquel día, curiosamente, de la que el propio Agirre se quejó al descanso a Piru porque «no la estoy tocando». Luego todo cambió y vaya que si cambió para desgracia de su buen amigo Carmelo Cedrún. Era la séptima temporada en el Athletic de Koldo Agirre, aplaudido, criticado, pero aquel día la opinión de los aficionados sobre él fue unánime.