Muñecas de la suerte

Camino de un templo budista, Natsuda Jantaptim comenta los gustos de su «bebé» Ruay Jang, aficionado al batido de fresa. A primera vista, es la clásica conversación de una madre de familia, salvo que Ruay Jang no es una niña, sino una muñeca de plástico.

Conocidas como «thep de Luuk –niños de los ángeles–», estas muñecas, que cuestan unos 552 euros, fueron popularizadas hace más de un año por famosos que decían que gracias a ellas habían alcanzado el éxito profesional.

En Tailandia, el budismo, las supersticiones y las prácticas místicas conviven y mucha gente piensa que la magia negra o los rituales ocultos pueden traerles suerte o apartar de ellos todo lo malo.

Cada vez es más habitual ver a tailandeses desplazarse con una muñeca a su lado. Pero no todos sienten la misma fascinación. «A veces me da miedo cuando las veo en el tren», señala el grafista Lakkhana Ole.

Según un sondeo de la Universidad Suan Dusit Rajabhat de Bangkok, dos tercios de la población ven estas muñecas como algo positivo si les pueden ayudar a romper con la soledad o darle un sentido a su vida.