Mikel INSAUSTI
Crítico cinematográfico

La vida de Johnny Depp es un gran carnaval

Desde hace tiempo vengo comentando que Johnny Depp ha dejado de ser actor para convertirse en transformista o mago del disfraz, y he de reconocer que en dicha modalidad es el nuevo Peter Sellers y rey indiscutible de la caricatura humana. Por lo que he podido ver durante estos carnavales sus disfraces han sido los más solicitados, y es que a clásicos como Eduardo Manostijeras o Bitelchús se le han sumado sus caracterizaciones más recientes de El Sombrerero Loco, Toro, El Lobo Feroz, Willy Wonka y, como no, el capitán pirata Jack Sparrow.

Pero el actor no se conforma con ocultarse debajo del maquillaje o del vestuario, con tal de pasar desapercibido, sino que se ha propuesto desaparecer y dejar de ser reconocible a los ojos de los demás. Para ello nada mejor que encarnar al Dr. Griffin en la nueva adaptación de la novela de H.G. Wells “El Hombre Invisible”, dentro de la renovación de sus mitos terroríficos que está llevando a cabo de forma un tanto errática el estudio Universal. La película podrá ser comparada con la primigenia realización hecha en 1933 por James Whale, pero es más difícil hacer otro tanto con su labor actoral, ya que entonces Claude Rains también aparecía cubierto por las vendas y las gafas oscuras que anulaban su rostro. Ser o no ser, esa es la cuestión.