Isidro ESNAOLA
Economista

«…Y créanme, será suficiente»

Allá por el año 2012 Mario Draghi dijo que tomaría todas las medidas que fueran necesarias para superar la crisis y concluyó con una sentencia rotunda: «…Y créanme, será suficiente». Ayer tiró de las mismas recetas que hasta ahora, pero con más intensidad. Y a juzgar por la reacción de las bolsas, el anuncio del Banco Central Europeo sorprendió primero y preocupó después. Sorprendió porque además de seguir bajando los tipos de interés y comprando deuda para inyectar dinero, anunció que el BCE prestaría dinero a los bancos y además les pagaría por ello; eso sí, dentro de ciertos límites y con algunas condiciones.

Pasada la sorpresa inicial, a nadie se le escapa que el nuevo paquete de medidas indica que las cosas están bastante peor de lo que se reconoce públicamente, aunque el último mes ha sido pródigo en declaraciones de advertencia. Empezó el comisario europeo Pierre Moscovici señalando «vientos de costado, que ganan en fuerza»; a continuación la OCDE advirtió de la ralentización y pidió «medidas urgentes», y el FMI alertó de que la recuperación global podía «descarrilar». Finalmente, en su última cita en Shanghai y en un alarde de sentido común, el G20 apostó por un crecimiento «sin estímulos monetarios», que es precisamente todo lo contrario a lo que anunció Mario Draghi ayer.

El BCE sigue preso de los dogmas neoliberales que dominan el discurso económico y con cada paso que da pierde credibilidad y capacidad para influir en la situación económica que requiere decisiones políticas y no monetarias.