Antonio ÁLVAREZ-SOLÍS
Periodista

Hombres y mujeres

Vivo en la más radical soledad. Algo perverso debieron hacer mis antecesores para que Dios determinara que naciese en España y, además, en Madrid, dos decorados sociales en los no puede mantenerse ninguna postura estimable.

Pero esto que digo sirve para enmarcar algunas relaciones inevitables que mantengo muy circunstancial y espaciadamente con algunas personas que me visitan, aunque muy raramente. En uno de estos momentos dos visitantes se enzarzaron en una discusión sobre feminismo y machismo. Los disparates que cruzaron parecían propios de un debate dirigido por Iñaki López en La Sexta, lo que me llevó a una reclusión interior. Les despedí alegando mis deberes prostáticos. Mas para no caer en grosería di una opinión sucinta sobre la cuestión.

Sostengo desde hace años que los hombres y mujeres son dos especies distintas que solamente se relacionan obligadas por un extraño celo. Su práctica de la razón lo demuestra. Ante cualquier problema la mujer llega a las conclusiones necesarias sin pasar por la dialéctica. Y el hombre se agota en la dialéctica, generalmente pedestre, sin llegar a conclusión alguna. La mujer es depredadora de sabana y el hombre, animal arbóreo. Dicho esto me fui a mear.