Mikel INSAUSTI
Crítico cinematográfico

El gran cine que nunca dejamos de saborear

Alos que no somos nostálgicos no nos gusta malvivir de la memoria cinéfila, por lo que necesitamos como el comer películas recién hechas que llevarnos a la boca, y que sepan a gloria bendita. Y he de decir que nunca me quedo en ayunas o desnutrido, porque el alimento de los dioses se sigue elaborando con sus ingredientes secretos. Por gran cine entiendo “Tres anuncios en las afueras”, una de esas películas que me cuesta mucho trabajo comentar, ya que son para disfrutarlas una y otra vez, exprimiendo al máximo cada detalle, cada palabra, cada mínimo gesto.

Haciendo valer el simil gastronómico del plato que nos retrotrae a la infancia por sus sabores, las sensaciones que me ha provocado la película de Martin McDonagh han hecho renacer el espectador virgen que era cuando descubrí “La jauría humana” (1966) de Arthur Penn, y que luego supe que aquello que tanto me gustaba se llamaba “neowestern”. También, que allí había un magistral guion de Lillian Helman a partir de la violenta novela de Horton Foote.

Creo que el irlandés tiene ese mismo don para la escritura, con unos diálogos que te golpean los oídos y te los abren de par en par. Unas frases hirientes dichas por gentes duras que pertenecen de lleno a unos tiempos no menos duros.