28/07/2019

EDITORIALA
Cosas básicas de la ikastola

Durante décadas las ikastolas han sido parte del discurso que sobre el nacionalismo vasco hacían los nacionalistas españoles. Incluido en el diccionario de la RAE –«en el País Vasco, escuela donde se enseña en euskera», dicen–, el término «ikastola» ha servido un poco para todo, pero especialmente para estigmatizar al euskara, al sistema educativo vasco y, llegado el caso, a su profesorado y hasta al alumnado.

Pues bien, están los políticos españoles como para dar lecciones de educación. Vistos los debates de la sesión de investidura de esta semana desde una óptica nacional vasca, la clase política española ha demostrado que no ha asimilado algunos de los conceptos más elementales que se aprenden a una edad temprana. Las cosas más básicas de la ikastola, por así decirlo. Se puede discutir sobre las tácticas y las estrategias de unos y otros en el debate; sobre teoría de juegos; sobre dónde han quedado tras la batalla; sobre qué ocurrirá, si habrá elecciones o no… Pero es imposible no destacar que, en general, los representantes políticos españoles se han portado como mala gente, mentirosos e irresponsables, además de como personas muy maleducadas.

Unas pocas y sencillas normas

Parece increíble que haya que recordarlo, pero mentir está mal. Mentir a medias también. Si no se quiere algo es mejor decirlo cuanto antes; si no te gusta, si no estás convencido… No se debe llevar al resto de la gente a un escenario basado en premisas falsas. Poner excusas que no se va a poder sostener también está fatal. Pedro Sánchez lo quería todo, pero no le llegaba para nada y no tenía alternativa. No se puede ser más infantil.

No dejes todo para el último día. No se puede ser tan vago y tan arrogante. No se pueden malgastar 80 días y pensar que en 48 horas se puede lograr todo con una estrategia suicida de insultos y filtraciones públicas. No es cuestión de ser buen o mal negociador, sino de no ser unos impresentables.

En general, ignorar a los compañeros está mal. Se lo reprochó Pablo Iglesias a Sánchez en su primera intervención. También Aitor Esteban, entre otros. El candidato del PSOE pidió repetidas veces la abstención a la derecha y se olvidó de pedir el apoyo a los únicos socios aritméticamente posibles, que estaban a su izquierda.

Si te vetan o ignoran, quizás sea mejor echarte a un lado y buscar alternativas. Podemos cayó en una trampa que había detectado y señalado. Al principio, Iglesias lo vio claro, dio un paso atrás y dejó la pelota en el tejado del PSOE. La duda es cómo pensaba gestionar Sánchez a Iglesias fuera del Ejecutivo. Todas las semanas, dando la pelmada, con su ego herido. En todo caso, esa maniobra mostró que el problema no era solo personal. A partir de ahí, los de Unidas Podemos hicieron lo imposible para que el PSOE se retractase. Pero el respeto no solo se reclama, se tiene que ganar. No se puede pasar tantas veces por debajo del futbolín. Todo, para acabar reforzando la idea de que solo les importan los cargos.

«Vais a acabar haciéndoos daño». La escalada verbal se veía venir, y nadie hizo demasiado por frenarla. Es cierto que no era un escenario fácil de gestionar, porque Sánchez ha seguido una estrategia humana y políticamente ininteligible.

Si te insultan, no lo dudes y cambia de amigos. Eso sí, si te han echado de siete cuadrillas, es momento de evaluar qué haces mal. Sánchez debe asumir que no le quieren. Lo que buscan es laminarlo. La derecha, y una parte del PSOE. Le han dicho de todo y sigue mendigando. Se mereces lo que le pase. Desgraciadamente, la gente que le votó, no.

También está mal hablar en tercera persona de otros en su presencia. Es evidente que es un recurso retórico, pero es muy feo. Intenta hacer ver que esas otras personas no tienen su mismo rango, que son menores.

Chivarse es inaceptable. Que un partido de gobierno filtre a la prensa los documentos de una negociación y que los altere para reforzar una imagen es terrible. Quizás no se pueda hacer una coalición con gente así. Ojo, que tal y como lo dice el PCE esto suena de nuevo a los Pactos de la Moncloa, no a alternativa de futuro. El españolismo tiene mil caras y hay escuelas que no cambian.

Relatos para no dormir

Mientras Sánchez e Iglesias tenían su testosterónico duelo, la ultraderecha sin complejos se estrenaba en el hemiciclo de la mano de Vox. Les acompañan los tardofranquistas corruptos del PP y los neofalangistas posmodernos de Ciudadanos. Van a bloque.

Independentistas vascos y catalanes, nacionalistas, progresistas y republicanos de todo el Estado han cumplido con el mandato popular de ponerle freno a esa derecha montaraz y golpista. El resto no es relato ni es batalla, son cuentos de escuela de curas.