Beñat ZALDUA
DONOSTIA
CRISIS DEL CORONAVIRUS

¿A quién se hacen los test PCR? El rastreo y la detección precoz como asignatura pendiente

Solo un 37% de los positivos detectados con PCR en la CAV la semana pasada son asintomáticos o presentan síntomas leves. Un porcentaje muy bajo que choca frente al 72% de Nafarroa o el 82% de Alemania.

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En los últimos siete días se han detectado en Nafarroa 177 positivos mediante el test PCR, que es el que indica con mayor fiabilidad si una persona tiene el coronavirus en el momento concreto en el que se le hace la prueba. En el mismo periodo de tiempo, 50 personas han requerido hospitalización por coronavirus en el herrialde. Dicho de otra manera, el 28% de los positivos han requerido ser hospitalizados en la última semana. En la CAV, los positivos con PCR la última semana han sido 401, y los que han tenido que ingresar en un centro hospitalario, 254. La ratio se dispara al 63%. ¿Por qué?

Una de las premisas a la hora de escribir este texto es que los datos que la CAV y Nafarroa envían al Ministerio son correctos y que, a su vez, Madrid los traslada fielmente. Si en esta cadena no falla ningún eslabón, los datos apuntan a que los positivos PCR que Osakidetza detecta son en su mayoría enfermos con un cuadro de hospitalización, con síntomas graves, mientras que en Nafarroa el abanico podría ser mayor. La pregunta es pertinente: ¿A quién se hacen los PCR? Antes de buscar una respuesta, recordemos por si acaso que la evolución general es positiva, como lo muestra, precisamente, el dato de las nuevas hospitalizaciones. Aunque se mantiene alto, sigue bajando semana a semana: los últimos siete días ha habido en Hego Euskal Herria 304 nuevos ingresos, frente a 442 los siete días previos. Es un buen retrato de todo lo que se ha conseguido y todo lo que queda por hacer.

Hospitalizados por positivo

Vamos por partes. En las últimas semanas se ha empleado como síntoma de buena tendencia el descenso de la ratio de positivos por cada PCR realizado. Es decir, se están haciendo más test que nunca –aunque los últimos días se da una tendencia a la baja–, y al mismo tiempo, desciende la cantidad de positivos.

Por hacer una comparación contundente, en una de las semanas más duras de la crisis, del 20 al 26 de marzo, se realizaron 8.009 PCR y se detectaron 3.158 positivos (un 39%). Por contra, entre el 27 de abril y el 3 de mayo, se realizaron 26.038 PCR y se detectaron solo 439 casos, menos de un 2%.

La comparación habla sola. Según este indicador, la tendencia es positiva.

Pero estos números no aclaran quiénes son los sujetos a los que se hacen estos test. Casi dos tercios de los detectados con esta técnica son hospitalizados, lo que sugiere que se detecta principalmente a personas con síntomas acentuados, y que se falla a la hora de detectar a sintomáticos leves o asintomáticos. Cabe recordar que son los PCR los que indican si uno está infectado en el momento en que se le hace la prueba y si puede contagiar o no. En los datos de Osakidetza no se especifica con exactitud a qué porcentaje de los test rápidos se les hace después un PCR, pero ese 63% indica que se podrían estar detectando escasos asintomáticos, los cuales son focos potenciales de contagios dentro de una comunidad.

El protocolo vigente en Osakidetza hasta esta última semana es el elaborado el pasado 12 de abril, que establece que el PCR hay que hacérselo a quien presente una infección respiratoria que recomiende su hospitalización inmediata. Si la infección es leve, el protocolo dice que el PCR procede solo si el afectado se dedica a alguna actividad profesional esencial.

Este periódico preguntó el pasado jueves a la consejera de Salud de la CAV, Nekane Murga, sobre el protocolo vigente, y confirmó que no se ha actualizado. Añadió, eso sí, que ha podido quedar algo desfasado, y que Osakidetza ha ampliado el campo de acción para realizar test a profesionales esenciales –por ejemplo, los de la propia Osakidetza– y a otros sectores de riesgo como los arrantzales. Esto, desde luego, es una buena noticia. De hecho, se podía haber hecho antes y a mayor velocidad, implicando para ello a los laboratorios de la UPV-EHU y de los parques tecnológicos, que mostraron su predisposición hace semanas. Pero lo cierto es que la propia Osakidetza, según han indicado diferentes portavoces, podrían haber hecho más test que los realizados. ¿Por qué no los hicieron?

Asintomáticos fuera del radar

Pero no desviemos la atención de las preguntas principales: ¿Está Osakidetza haciendo pruebas PCR a todos los sintomáticos leves (tos, fiebre, pérdida de olfato, etc.)? ¿Está haciendo test a los contactos de cada positivo? Las cifras de hospitalizaciones anticipan que la respuesta podría ser negativa. La ecuación es relativamente sencilla. Si haces el PCR a personas con síntomas leves y si buscas a los contactos de cada positivo para rastrear a infectados asintomáticos, lo lógico es que el número de hospitalizados por cada positivo registrado sea sustancialmente menor que el actual 63%.

La tendencia, además, no ofrece datos alentadores. Los siete días anteriores (del 21 al 27 de abril), el porcentaje se situó en el 52%. Si tomamos el total de casos detectados con PCR durante toda la crisis (12.965) y el número total de personas que han requerido hospitalización (6.736), la ratio resultante es del 52%. Es decir, esto sugiere que la semana pasada se detectó un porcentaje menor por PCR entre infectados con síntomas leves o asintomáticos. La comparación con Alemania, por ejemplo, es elocuente. En el país germano, el porcentaje de positivos por PCR asintomáticos y leves es del 82%, mientras que en la CAV fue del 37% esta última semana.

En el caso de Nafarroa, la cifra es mucho más positiva. En la última semana, «solo» el 28% de los positivos detectados por PCR ha tenido que ser hospitalizado. En el conjunto de toda la crisis, el porcentaje se sitúa también en el 41%. De aquí cabría deducir que la capacidad de detectar positivos leves o asintomáticos ha sido mayor en Nafarroa que en la CAV.

De hecho, Araba, Bizkaia y Gipuzkoa presentan unas cifras similares a las del Estado español, donde se ha hospitalizado al 60% de los casos detectados con PCR la última semana. En el total de la crisis, el porcentaje es del 55%.

Testar, rastrear, aislar

Las evidencias son las que son, y las últimas, recogidas en la revista “Science” la semana pasada, apuntan a que, en China, en un momento temprano del brote, un 80% de los contagios reportados fue causado por infectados no identificados.

El consenso científico en este sentido es indiscutible: hay que testar, aislar y rastrear contactos de todo posible caso. Un testado por PCR más extenso en la comunidad haría que, lógicamente, el número de positivos detectados creciese en la CAV. Las estadísticas serían algo más feas, quizá, pero el territorio estaría mucho más preparado para prevenir un rebrote o para una hipotética segunda ola.

De lo contrario, el riesgo es repetir lo ocurrido con este primer golpe: para cuando se detectó el primer caso, el 1 de marzo, podría haber ya cerca de 18.000 personas infectadas en la CAV, según la estimación realizada por el físico Eneko Axpe. Estas cifras se podrán refinar con los resultados del estudio de seroprevalencia del Instituto Carlos III, pero son el resultado de un cálculo retrospectivo que recoge datos oficiales de Osakidetza y buena parte de la evidencia acumulada hasta ahora (ratio de fatalidad por infección, ajuste a edad para la CAV, periodo de incubación y tiempo desde muestra de síntomas hasta fallecimiento).

Una estrategia para testar, rastrear y aislar implica hacer más test PCR, ya que son los únicos que indican cuándo una persona está enferma en la actualidad y puede ser, por lo tanto, foco de contagio. No conviene dejar de hacerlos a los trabajadores esenciales, y cabría ampliarlos a trabajadores en contacto con muchas otras personas, como es el caso de trabajadores y trabajadoras del transporte público, de los supermercados, repartidores, etc. Es algo para lo que tanto la CAV como Nafarroa tienen capacidad suficiente.

No se olvide que laboratorios de la UPV-EHU y de los parques tecnológicos vascos, con un protocolo perfectamente validado para hacer test de diagnóstico clínico, se han ofrecido a ayudar, y Osakidetza ya ha demostrado, después de mes y medio de crisis, que tiene capacidad para hacer al menos 5.000 test al día. La duda es si contará con el resto para ampliar su capacidad de forma efectiva, más allá de la colaboración puntual pactada con la UPV-EHU en el estudio del Carlos III.

El potencial existe, y aunque el principal argumento es sanitario, existe también el económico. Es difícil sostener que hacer test es un despilfarro, por mucho que la mayoría salgan negativos. El precio estimado del test en el convenio entre Salud y UPV-EHU es de 16 euros. Una jornada en la UCI, sin embargo, cuesta 1.600 euros, según la propia Osakidetza.