Mikel CHAMIZO
 DONOSTIA

Mitsuko Uchida protagoniza el debut más esperado de Quincena

Esta tarde Mitsuko Uchida actuará en el Kursaal en el que es el debut más esperado de esta edición de la Quincena Musical. La pianista japonesa, que con anterioridad ha tocado raras veces en la península, es considerada una leyenda viva del piano y una de las maestras en la interpretación de la música de Mozart y Schubert. El recital de hoy se lo dedicará a este último autor, con la interpretación de los “4 impromptus” D935 y la “Sonata en sol mayor” D894.

Este verano la Quincena Musical ha apostado fuerte por el piano en su programación. Han pasado ya por la ciudad Yuja Wang, que inauguró el festival junto a la Orquesta Filarmónica de Luxemburgo, el ruso Grigory Sokolov, para muchos el mejor pianista vivo, y hace apenas unas días también Stephen Hough y Elisabeth Leonskaja, que actuó el jueves junto a la Orquesta Sinfónica de Galicia.

Pero quizá la presencia más destacada de esta edición sea la de la japonesa Mitsuko Uchida, pianista de culto que ha actuado en raras ocasiones en la península y que debutará esta tarde en la Quincena Musical con un recital en solitario dedicado en su integridad a la música de Franz Schubert. Será en el Kursaal de Donostia a partir de las 19.30.

De Japón a Viena

Mitsuko Uchida nació en una ciudad a las afueras de Tokio en 1948, hija de un diplomático que había vivido en Berlín en la década de 1930 y que se aficionó allí a la música clásica. Fue él quien facilitó a Uchida la única experiencia musical de sus años en Japón, ya que ayudó a organizar la primera gira japonesa de una compañía de ópera italiana. Cuando Uchida cumplió 12 años, su padre fue enviado a Viena y allí, según recuerda la artista japonesa, comenzó de verdad su vida musical. Cinco días después de su llegada, la familia estaba en la Wiener Staatsoper escuchando dirigir a Herbert von Karajan.

Uchida comenzó a tomar clases de piano en Viena con el célebre y riguroso Richard Hauser y a los 14 años ofreció su primer recital, pero aún no estaba segura de su vocación. Esto cambió cuando escuchó un recital de Wilhelm Kempff con música de Schubert: «La ‘Sonata en sol mayor’ fue tan hermosa de principio a fin, que pensé: si la música de piano puede ser así, vale la pena intentar ser pianista». Uchida permanecería en Viena durante otros diez años, pero a los 26 se mudó a Londres y allí todo cambió para ella. «Recuerdo que pensé que había hallado, por fin, completamente mi sonido, mi forma de tocar», confesó en una entrevista en “The Guardian”. «Me tomó mucho tiempo encontrarlo». Lo logró tras escuchar mucha música de otros intérpretes y comprar discos «como una loca». Y no solo de música para piano. «Gente como Furtwängler, Szigeti, Casals, probablemente estas personas me influyeron incluso más que mi maestro», afirma Uchida.

Schubert ha sido siempre unos de los autores fundamentales para Uchida. «Él fue uno de los grandes compositores con los que me sentí cercana, incluso cuando era niña. Sentí que era un alma gemela mía. Schubert es un solitario, así que todas las almas solitarias se emocionan con él», opina la artista japonesa. 

Su recital de hoy estará dedicado íntegramente a la música de este compositor austriaco. Uchida comenzará interpretando los “Cuatro impromptus” D935, que Schubert escribió en 1827 y que fueron publicados de forma póstuma. Acto seguido, abordará la “Sonata en sol mayor” D894, que tanto le influyó cuando se la escuchó tocar a Wilhelm Kempff en su infancia y que, desde entonces, la ha acompañado a lo largo de toda su carrera. Se trata de la última de las tres sonatas para piano que Schubert logró publicar durante su vida, y de la que Robert Schumann afirmó que era «la más perfecta en forma y concepción». Frente al brío e impulso beethoveniano que dominaba el lenguaje de la sonata para piano en aquel momento, esta es un raro ejemplo de una sonata en la que prima la serenidad y la introspección.