El cine disfrutón de Hong Sang-soo

Tras años perfeccionando las formas del realismo, Hong Sang-soo regresa, maduro y gustoso, a los brillantes rompecabezas narrativos de “Ahora sí, antes no”. Con Walk Up” presenta su película más compacta, un tablero de juego que nunca se siente prieto. Hong reclama a su troupe de habituales: están el director de cine acabado (Kwon Hae-hyo), su hija (Park Mi-so), una rica propietaria, colega de él (Lee Hye-yeong), y la cocinera que vive en el edificio (Song Seon-mi). La película arranca replicando las formas del estilo-Hong, con el grupo aprovechando el soju para sacar a la luz los hilos rotos de sus vidas. Sus réplicas se trenzan entre lo satisfecho, lo genuino, lo trascendente y lo manido; son líneas de alguien que lleva años escribiendo cine. Hong narra desde las elipsis, trucando unos pocos elementos bajo varios prismas (una barandilla peligrosa, las puertas abiertas, la gente que no paga, la isla de Jeju). Su guion relaja los límites mismos de la “escena”: deja acciones colgadas, las recupera alterando sus significados y versiona a sus propios personajes en narrativas-espejo.
El director de cine es un vegetariano acérrimo y un carnívoro a la vez, no cree en Dios, pero este lo ha elegido y le ha dado un propósito. El barullo podría tener por tema las distintas caras que mostramos en una comunidad, al estilo ‘13, Rue del Percebe’. No obstante, os propongo leerla sin necesidad de decodificar nada, nada más allá del disfrute que se intuye detrás de todas sus imágenes.

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