Gaizka IZAGIRRE
HERNANI
A WORKING MAN

Jason Statham haciendo de Jason Statham

Es muy obvio que las películas de acción de los años 80 protagonizadas por figuras como Steven Seagal, Stallone, Van Damme o Chuck Norris han envejecido mal; y no hablo precisamente de sus limitaciones narrativas, sino en la forma en que reflejan una visión de la masculinidad y la representación de las mujeres. La glorificación de la fuerza física y la falta de vulnerabilidad como atributos esenciales de la masculinidad, junto con una representación superficial y a menudo degradante de las mujeres, nos deja hoy un legado cinematográfico que, lejos de ser un referente positivo, resulta obsoleto.

Un inicio bastante interesante hacía presagiar que “A Working Man”, por lo menos, manejaría con destreza los códigos del genero, y que tal vez se alejaría un poco de ese cine obsoleto, pero nada más lejos de la realidad: es un refrito sacado de otras películas que se desinfla por completo. Su estructura narrativa, la historia y el personaje principal recuerdan al estilo de las películas de acción que he citado antes.

Es totalmente lícito que haya gente que le resulte suficiente ver a Jason Statham haciendo de Jason Statham; no se preocupen, eso les aseguro que en esta película se lo van a encontrar. No hay lugar para interpretaciones o matices: es una película de Jason Statham, y como tal, lo único que se puede esperar es su presencia arquetípica en su rol característico.

Estoy completamente a favor de las películas de acción que brindan una diversión escapista de calidad, que entretienen y ofrecen una experiencia vertiginosa en las salas de cine. Sin embargo, considero que es necesario un proceso de renovación en este género. La propuesta es sencilla y directa, pero totalmente vacía.