Arnaitz GORRITI
Laboral Kutxa Baskonia empieza el Top 16 con una victoria en Málaga

Chaparrón de triples para ganar

Los gasteiztarras mostraron un gran acierto tras el receso. Lograron 60 puntos en la segunda mitad, ante todo de la mano de Nocioni.

UNICAJA 79

LABORAL KUTXA BASKONIA 93

Laboral Kutxa Baskonia sumaba su primera victoria del Top 16 en la cancha del Unicaja gracias a protagonizar un chaparrón de triples en la segunda mitad. Cierto es que, tal y como apuntara Andrés Nocioni, héroe del partido con sus 20 puntos y por parar en seco a Caner-Medley, la defensa alavesa también dio un paso adelante, pero de los 15 triples logrados por los de Scariolo, 12 de ellos cayeron en la segunda mitad. De hecho, a los gasteiztarras les entró todo, logrando 60 puntos en los últimos 20 minutos, y desarbolando a los de Joan Plaza.

Pero el inicio pintaba otra cosa mucho peor. El partido del Laboral Kutxa Baskonia estuvo mediatizado por las faltas señaladas a Pleiss. El pívot alemán volvió a cometer tres antes del descanso -sus defensores, en cambio, sacudieron al teutón a gusto, sin recibir tamaño castigo-, lo que obligó a Scariolo a sentarlo y darle minutos a Hamilton, algo que el de Brooklyn, por suerte, aprovechó. Gracias a ello, y a unos buenos minutos de Hodge, Nocioni y Causeur, los gasteiztarras supieron atrapar a Unicaja después de una primera escapada que llevó el marcador a un peligroso 24-13 al final del primer cuarto.

Durante los diez primeros minutos, el partido siguió el ritmo marcado por Calloway, con la buena ayuda de Kuzminskas y el acierto local desde la línea de tiros libres. Sergio Scariolo pedía tiempo muerto en el filo del segundo cuarto exigiendo «concentración» a los suyos.

Esa concentración llegaba a través de la defensa. A los equipos de Joan plaza les cuesta mucho atacar en estático ante defensas que se cierran, y el segundo asalto del partido fue una prueba evidente de ello. Los gasteiztarras impidieron a la escuadra andaluza poder correr a campo abierto, de forma que el duelo se igualó, llegando al receso 35-33 para Unicaja.

Al fin hay ritmo

El duelo cambió tras el paso por los vestuarios. San Emeterio, desacertado hasta entonces, empezó a meterlas de tres, Pleiss pudo anotar alguna canasta en la pintura, y Hodge, Nocioni y Causeur se sumaron a la fiesta triplista. El juego, además, adquiría un nuevo ritmo, pero esta vez era el Laboral Kutxa Baskonia quien corría y Unicaja quien ejercía de perseguidor.

En cualquier caso, la escuadra malagueña no se rendía. A los buenos minutos de Kuzminskas se le unía la capacidad de rebotear de Stimac o los bloqueos que ponía Vázquez a las penetraciones de Calloway.

Y Dragic. El «hermano malo» del exbaskonista no solo anotó 22 puntos, sino que tiró de su equipo en un intento desesperado de remontar, cuando la renta gasteiztarra superaba ampliamente la decena de puntos. De un esperanzador 59-70 se pasó a un inquietante 77-81.

Pero era el día de los triples, y un tiro lejano de Hamilton hallaba el cesto limpiamente, hasta el punto que Unicaja bajó los brazos. En vista de la importancia del average de cara al final de la liguilla, los gasteiztarras no aflojaron y volvieron a abrir la renta de la mano de un Nocioni imperial. «Pero ni somos tan malos ni tan buenos. Somos un equipo medio que tiene que luchar mucho para poder ganar», advertía tras el final el Chapu para evitar mayores euforias.

Scariolo: «A veces los malos inicios te sirven para que te concentres»

La satisfacción de Sergio Scariolo no solo se refería a la victoria, sino por hacerlo a su manera. Destacó la importancia de los ala-pívots abiertos para que los suyos hallaran la opción del triple librado y el rebote.

«A veces los malos inicios ayudan a que te concentres. Estábamos haciendo lo opuesto al plan: terminando las penetraciones contra las ayudas sin mover la pelota... Pero tenemos una gran ventaja con el rol de ala-pívot de Nocioni o Mainoldi, pudiendo abrir el campo, y alejar a sus pívots del aro», explicaba.

«Nos pasamos muy bien la pelota y además, ha sido decisivo superarlos al rebote, siendo ellos un equipo más fuerte atléticamente», añadía.

Con todo, guardaba algo de autocrítica. «No es tanto cuestión de acierto, sino de generar ventaja. Honestamente, ahí lo tenemos que currár más». A. G.