Ramón SOLA
IRUÑEA

De obispo castrense a guerrear contra el aborto

La foto del arzobispo de Iruñea liderando el escrache a una clínica abortista de Antsoain ha dado que hablar, pero resulta aún más llamativa si se recuerda su trayectoria. Durante cuatro años, Francisco Pérez, adalid de la vida de los no nacidos, fue padre espiritual del Ejército español embarcado las guerras de Irak y Afganistán y estrechó la mano a «marines» en la base kirguís de Manas.

La Guardia Civil, que escoltó a Francisco Pérez el pasado viernes en Antsoain, es en realidad una vieja amiga para el actual arzobispo de la diócesis de Iruñea y Tutera. Durante cuatro años, de 2003 a 2007, fue arzobispo castrense, por lo que su actividad pastoral se dedicó al Ejército español y la Guardia Civil. Su llegada a Iruñea en 2007 resultó bastante polémica por ello. En estos años Pérez ha usado un perfil más discreto, pero se ha distinguido por su agresividad contra el aborto, dejando dos escandaleras reprendidas por la mayoría de los partidos navarros: la de la homilía de la Javierada de 2010, cuando ante miles de personas calificó la Ley del Aborto de «ley de muerte», y la participación en el escrache a una clínica abortista de Antsoain la pasada semana, esta vez acompañado de apenas dos decenas de personas.

Pérez no ve incompatibilidad alguna entre reivindicar el derecho a la vida de los embriones y arropar al Ejército español en guerras como las de Irak y Afganistán. De hecho, asumió las riendas del Arzobispado Castrense español en uno de los años más calientes, 2003. La foto de las Azores, con José María Aznar acompañando a George W. Bush y Tony Blair es de marzo de aquel año, la invasión de Irak se desencadenó casi inmediatamente y Pérez pasó a ser padre espiritual del Ejército en diciembre. Luego, en marzo de 20o4, llegó José Luis Rodríguez Zapatero y ordenó retirar las tropas españolas.

El Ejército español siguió operando en Afganistán, además de en otros puntos en que ya estaba antes como Bosnia. A partir de 2006, también con Pérez como arzobispo castrense, pasó a intervenir también en el Líbano. Afganistán fue por tanto la principal gran ocupación del actual prelado de Iruñea (en realidad nacido en Burgos).

Desde esa condición le tocó oficiar varios funerales por soldados españoles muertos en la guerra. El caso más grave, el fallecimiento de diecisiete militares en un accidente de avión en verano de 2005, cuyo sepelio se realizó en Madrid y tuvo carácter de Estado, con presencia de Juan Carlos de Borbón y el citado Zapatero como las dos mayores autoridades del Estado.

«Saben a lo que se exponen»

Francisco Pérez González también ofició el funeral en 2007 por dos soldados de la Brigada Paracaidista muertos por una explosión, igualmente en Afganistán. Se llevó a cabo bajo una pancarta con el lema ``Honor a los que dieron su vida por España''. Cuentan las crónicas que se entonó ``La muerte no es el final'' y que los legionarios cantaron la siguiente estrofa: «La muerte es el mejor premio para el valiente y el peor castigo para el cobarde». En tan caldeado y marcial clima, Pérez no desentonó. En su sermón, indicó que estos soldados «saben a lo que se exponen, y cuando llega la muerte casi la viven como un acontecimiento más en su vida».

En una entrevista realizada al portal digital Camineo.info en abril de 2007, Pérez era interpelado muy directamente sobre si resulta compatible ser militar y católico: «Evidentemente, sí», respondía. Y añadía: «Toda persona tiene el derecho a defenderse y a sentirse protegido. La Iglesia, en diversos documentos, cartas, etc., refleja este derecho de la propia persona a la defensa de su propia vida; por eso es totalmente lícito que exista un determinado número de personas que dediquen su vida a la seguridad de los demás, garantizando este derecho. ¿Qué sería de la sociedad si no existiera la Policía, la Guardia Civil o el Ejército? Es más, Jesucristo, con sus propias palabras dijo: `No hay mayor amor que el que da la vida por sus amigos' y este es el sentido que hemos de dar a aquellos creyentes que deciden dedicarse a la entrega de su vida para el servicio de los demás».

«Esto ha sido así desde siempre, incluso cuando el Ejército ha realizado sus labores de defensa de la paz más allá del territorio español, como así ha sido en Mostar, Kosovo, Sarajevo y ahora en Afganistán. Cerca de 70.000 soldados han pasado por la antigua Yugoslavia, incluso con la pérdida de su propia vida, y muchos de ellos han necesitado una asistencia espiritual que la Iglesia les ha proporcionado de buena gana», continuaba Pérez. Su percepción del inevitable choque de religiones entre ocupantes y nativos en Afganistán era cuando menos llamativa: «Hubo ciertos conflictos en su día que actualmente están prácticamente solucionados, pues por medio de la conversación y el entendimiento, hemos alcanzado un grado de respeto mutuo aceptable».

En la citada entrevista no se halla alusión alguna a las víctimas provocadas por la invasión de Afganistán y la guerra posterior. Se calcula que desde 2001 hasta hoy han muerto más de 10.000 militares afganos y no menos de 3.400 soldados de la coalición atacante, y que entre muertos y heridos las bajas talibanes e insurgentes han ascendido a 38.000, y las de civiles, a 15.000 al menos.

En la base de Manas

En una fecha sin precisar, Pérez visitó también la base militar estadounidense de Manas, en Kirguistán, probablemente como escala hacia Afganistán. En la imagen obtenida de aquel saludo con los marines, que ya no se puede encontrar en internet porque posteriormente alguien decidió retirarla de la red, el actual arzobispo de Iruñea viste uniforme militar, lo que no supone nada extraordinario sino bastante habitual cuando los arzobispos castrenses españoles acuden a zonas en guerra.

La base de Manas ha sido una de las más polémicas de los últimos años. Desde ella se lanzó la Operación Libertad Duradera del Ejército estadounidense en Afganistán, en 2001. Manas será desmontada para julio de este año, si se cumple el ultimátum dado a Washington por el Gobierno de Kirguistán. El parlamento kirguís lo decretó por 91 votos a favor y cinco en contra.

Nuevo en Nafarroa

Francisco Pérez no tenía nada que ver con Nafarroa hasta 2007 (nació en Burgos, se formó en Madrid y Roma, y ejerció luego como obispo de Osma-Soria antes de asumir el Arzobispado Castrense). Fue enviado a la diócesis en sustitución de otro prelado también muy polémico por sus posiciones ultraconservadoras. Se trataba del aragonés Fernando Sebastián, que en la recta final acumuló escándalos como la invitación expresar a votar a formaciones de ultraderecha argumentando que defendían a la Iglesia católica. Aquel posicionamiento hizo que una de las peñas sanfermineras, Muthiko Alaiak, reflejara en su pancarta de 2007 a Sebastián con el brazo en alto, haciendo el saludo fascista. El Arzobispado decretó entonces un acto de desagravio, el 15 de julio, que no hizo sino aumentar la polémica, dado que la mayor parte de los portadores del Cristo Alzado no acudieron al acto y la cofradía fue disuelta.

En este contexto, Benedicto XVI aceptó al fin el relevo del ínclito Sebastián y en su lugar colocó a Pérez, el arzobispo de los militares, los guardias civiles y la guerra al aborto.