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WASHINGTON

Vía crucis de Hillary Clinton a la candidatura demócrata a la Casa Blanca

Tras un camino mucho más duro que el que preveía, Hillary Clinton es considerada ya –apoyada en un gran número de «superdelegados»– la candidata demócrata a la Casa Blanca. Pero ni ella quiso adelantar la victoria ni su rival, Bernie Sanders, la reconoce aún.

Hillary Clinton se prepara para celebrar su victoria en las primarias demócratas y lanzar la nueva fase de la campaña presidencial frente al republicano Donald Trump. Los medios de comunicación le dan ya la mayoría de delegados necesaria –2.383– pero espera concluir con una victoria simbólica en el último «supermartes», con elecciones en seis estados, entre ellos New Jersey y California. Para no desmotivar a los electores, no quiso aún reivindicar la victoria en su pulso con el senador Bernie Sanders.

Y este tampoco tira la toalla. De hecho, Sanders aún insiste en que el candidato demócrata no será elegido hasta la convención partidaria, del 25 al 28 de julio en Filadelfia. Pero para ello, deberían cambiar de opinión la mayoría de los «superdelegados» (más de 550 de 700 ya apoyan a Clinton).

Para llegar hasta aquí, Clinton ha recorrido un camino mucho más duro que el paseo triunfal que preveía cuando, en abril de 2015, se lanzó a la campaña. Su popularidad ha caído, ha revelado tensiones latentes en el bando demócrata y ha expuesto sus límites como oradora.

Comenzó como favorita en una campaña en espacios reducidos, para dar sensación de cercanía. Clinton reclutó a los mejores asesores y, aunque publicó un programa detallado mientras entre los republicanos Trump ascendía a base de exabruptos, no consiguió librarse del caso de la utilización de su cuenta de correo privada en su época de secretaria de Estado. Y en octubre de 2015 tuvo que pasar por 11 horas de audiencia sobre los atentados contra la misión diplomática en Bengasi.

Su resilencia a los ataques de los republicanos dieron confianza a sus seguidores.

Pero 2016 comenzó con la «revolución» política de Bernie Sanders, que comenzaba a ganar primarias en varios estados.

La exsecretaria de Estado consiguió parar la progresión en marzo, sobre todo con el voto de la comunidad negra e hispana y logró ya un número insuperable de delegados. Pero Sanders, financiado, por pequeñas donaciones tiene medios para continuar y siguió encadenando victorias. El tono se endureció y el senador acusó a la favorita de ser un instrumento del orden establecido y Wall Street, mientras la demócrata respondía acusando a Sanders de ser amigo del lobby de las armas.

Finalmente, Clinton logra su victoria virtual, a pesar de la desconfianza de gran parte de los estadounidenses, incluidos los demócratas. Precisamente, Sanders esgrime su mejor posición para vencer a Trump.

Pero la candidatura está en manos del establishment que no ha cesado de denunciar Sanders, quien, aún pelea, más que por la nominación por el giro del partido hacia una nueva política.

 

Obama, con ganas de entrar en campaña

«Estoy impaciente por hacer campaña con el presidente», afirmó Hillary Clinton. Y Barack Obama también tiene ganas de entrar de lleno en la campaña electoral, según dijo su portavoz en medio de las especulaciones acerca de que está listo para apoyar en breve a la favorita para la candidatura demócrata. El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, recordó que la semana pasada, durante un discurso, Obama ya anticipó que los resultados de las primarias de ayer en varios estados permitirán tener «una mejor idea» de hacia dónde va la contienda demócrata. De acuerdo con medios como “The New York Times” y la cadena CNN, Obama ya está preparado para hacer oficial su respaldo a Clinton, que fue su secretaria de Estado, y empezar a hacer campaña a su favor de cara a las elecciones de noviembre. De hecho, los lazos entre la Casa Blanca y el equipo de campaña de Clinton son estrechos. Earnest declinó confirmar si Obama desvelará hoy su apoyo, pero dejó claro que el presidente «tiene muchas ganas» de involucrarse, sobre todo por lo que está en juego con el magnate Donald Trump como virtual candidato republicano. GARA