
En un comunicado hecho público, Iruñea Antitaurina comenta que «factores como el rápido cambio social hacia una sociedad con un nueva sensibilidad frente a cualquier maltrato animal animal, la extrema crueldad de un ‘festejo’ basado en la tortura y muerte de un animal, el desplome de las corridas de toros en diferentes puntos del Estado y a nivel internacional, (una bajada del número de festejos en el Estado del 53% y de asistencia del 59% entre 2007 y 2015) y el rechazo mayoritario entre la juventud (el 84% de jóvenes entre 16 y 24 años así lo manifiesta en una reciente encuesta)…, nos emplaza a abordar como sociedad y como ciudad el futuro de este espectáculo dentro de nuestras fiestas».
El colectivo considera «inaplazable un debate sereno e inclusivo que implique al conjunto de la ciudadanía y de sus agentes, institucionales, económicos, sociales, culturales. Las opciones numantinas, el convertirnos en un Tordesillas foral o una fiesta en conflicto cronificado y fracturado como el Alarde,… no pueden ser las opciones para nuestra ciudad».
Desde Iruñea Antitaurina son conscientes de que «es un tema difícil, pero confiamos en que desde los y las participantes en las fiestas y su esencia como son las peñas se pueda realizar ese debate en beneficio de unas fiestas con futuro, sin ningún tipo de violencia».

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