
Según señalan sus impulsores, a través de esa iniciativa quieren «dar a conocer las reivindicaciones de las comerciantes del barrio, así como acercar al espíritu del manifiesto a las comerciantes que aún no se han sumado a la dinámica. En esta época de incertidumbre, vemos más necesario que nunca el tejer redes entre las comerciantes, ya que su futuro está en peligro».
Recuerdan que en los últimos años, «franquicias y grandes multinacionales han expulsado a pequeños comercios del barrio». La crisis de 2008 y «la economía basada en el turismo han conllevado el cierre de 170 pequeños comercios en los últimos 10 años».
Y en estos momentos, las medidas de aislamiento para hacer frente a la crisis sanitaria «han obligado al suspenso de la actividad laboral. En consecuencia, estamos ante una nueva crisis económica que afectará, sobre todo, a los negocios más pequeños».
Con la mayoría de las persianas bajadas, se preguntan «¿qué respuesta van a dar las instituciones públicas? ¿Qué medidas proponen?». En este sentido, señalan que las medidas anunciadas hasta la fecha «han creado un estado de incertidumbre e insatisfacción entre las y los comerciantes».
En este sentido, explican que «las ayudas directas puede que lleguen tarde o ni siquiera lleguen, no se asegura que las ayudas sean para todos/as, la escasez de ayudas lleva a competir entre los y las comerciantes (como ha ocurrido con las ayudas de Lanbide) y el Gobierno estatal ha inyectado liquidez a los bancos para ofrecer préstamos al 0%. Sin embargo, la demanda ha triplicado la oferta de préstamos. Se dan ayudas a los bancos y no directamente a quien lo necesita».
Por ese motivo, los firmantes del manifiesto apuestan por «una economía basada en las pequeñas tiendas, talleres y bares. Creemos que este modelo económico es de gran importancia para el desarrollo y bienestar de nuestro barrio, haciéndolo más humano y sostenible».
Al respecto, detallan que «fortalece las relaciones vecinales, la cercanía facilita el apoyo y cuidado mutuo, permite conocer la problemática del barrio y se redistribuye la riqueza», ya que, según diversos estudios, «el 50% de los beneficios del comercio a pequeña escala retorna al propio municipio, a través de la compra de producto local, los salarios de los y las trabajadoras y el dinero gastado en otros comercios de la zona».
Además, «es empleo de mayor calidad y mejores condiciones laborales y salariales, y facilita la participación y toma de decisión en el negocio».
Los firmantes en defensa del comercio de Alde Zaharra de Iruñea exigen que «las instituciones tengan en cuenta los postulados anteriormente mencionados a la hora de implementar medidas públicas de apoyo al comercio y, por tanto, diseñen ayudas que respondan a las necesidades reales tanto del pequeño comercio como de la hostelería».

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