Martxelo Diaz
Aktualitateko erredaktorea / Redactor de actualidad

Destacan que la labor de Zulueta y Enparantza era estrictamente la de abogados de los presos

Ni Arantza Zulueta ni Jon Enparantza transmitieron órdenes de ETA al interior de las prisiones, según han destacado hoy en el juicio por el sumario 13/13 varias personas que están o estuvieron encarcelados. Todos ellos han subrayado que este no era el proceder de la organización armada.

Juan Lorenzo Lasa, antes de comenzar su declaración en la Audiencia Nacional española. (AUDIENCIA NACIONAL)
Juan Lorenzo Lasa, antes de comenzar su declaración en la Audiencia Nacional española. (AUDIENCIA NACIONAL)

Varias personas que cumplieron o cumplen condena por su pertenencia a ETA han destacado hoy durante sus declaraciones como testigos en el juicio por el sumario 13/13, que se ha reanudado hoy en la Audiencia Nacional española, que su relación con Arantza Zulueta y Jon Enparantza fue siempre exclusivamente relacionada con su labor como abogados y han negado categóricamente que les hubieran suministrado directrices u órdenes de ETA.

Ana Belén Egues (mediante videoconferencia desde la prisión) y Juan Lorenzo Lasa han relatado su labor como interlocutores del EPPK y han destacado que los contactos que han mantenido con Zulueta han sido por su condición de abogada y en relación a su situación en prisión. En cualquier caso, Lasa ha subrayado que al tratarse de presos políticos «la situación jurídica y la política son inseparables».

Ambos han explicado que tras ser detenidos e ingresar en prisión cesaron en su militancia en ETA y que pasaron a integrar el Colectivo de Presos Políticos. Lasa, encarcelado desde 1985 y extraditado al Estado español en 1992, ha señalado que en 1993 empezó un debate en las cárceles, «que se llenaron de represaliados políticos», ante el hecho de que «todos los gobiernos y partidos hablaban en nombre de los presos políticos e intentaban manipularlos». En este contexto, se crea EPPK, que han destacado que es un colectivo autónomo, sin dependencia de ETA y en el que se integraban personas que no tenían relación con la organización armada. Lasa ha señalado que también había integrantes críticos con la postura de ETA.

En este marco, han subrayado que la labor de Koordinazio Taldea (KT) no era dar instrucciones en nombre de ETA. «Éramos los presos los que proponíamos debates desde la cárcel», ha destacado Egues. «Los abogados no actuaban en nombre de ETA. Hacían lo que nosotros les pedíamos. La interloución y la dinámica la decidíamos los presos», ha añadido Lasa.

«Zulueta no me ha transmitido nunca una directiz de ETA. He sido miembro cualificado de ETA y teníamos exquisito cuidado en no interferir en la situación de los presos», ha destacado Lasa.

De este modo, Egues y Lasa mantuvieron contactos con representantes de Instituciones Penitenciarias en la cárcel de Granada. Asimismo, la interlocución se reunió con integrantes del Grupo de Derechos Humanos del Parlamento de Gasteiz en la cárcel de Alcalá en 1996. Lasa ha explicado que Zulueta le entregó documentación para preparar ese encuentro referida al número de presos, situación de cada uno o las palizas que se habían registrado en las cárceles. Ha destacado que esta documentación se entregó a través del conducto establecido en la cárcel, tras pasar por los filtros de seguridad y recibir el visto bueno de la dirección de la prisión.

«Inverosímil»

En una línea similar, David Pla y Jon Salaberria han destacado que su relación con Zulueta y Enparantza era la que corresponde a un abogado. Salaberria ha negado que haya recibido instrucciones de ETA a través de Zulueta y ha llegado a calificar de «inverosímil» que la organización armada hubiera podido actuar de ese modo. «Son abogados que realizan actividad de abogados. Lo otro es labor de los militantes de ETA», ha señalado.

Ambos han destacado que no les consta que ni Zulueta ni Enparantza hayan participado en el cobro del impuesto revolucionario, ni en la captación de nuevos militantes de ETA ni en la fijación de objetivos. Los dos han negado categóricamente haber mantenido un encuentro en la localidad landesa de Mimizan en 2008, tal y como consta en el sumario, mientras que Pla también ha dicho que no se reunió al día siguiente en la catedral del Buen Pastor de Donostia con Enparantza como sostiene la acusación. Pla ha subrayado que la Policía francesa ha acreditado que en esas fechas estaba en una visita en una cárcel de París.

«ETA no funciona así», ha respondido Aitor Elizaran cuando le han preguntado si Enparantza o Zulueta le transmitieron órdenes de la organización armada cuando estaba en prisión. «La relación con los abogados era de asesoramiento jurídico. Alguna vez habré hablado de política con ellos, igual que con mi madre en las visitas», ha añadido.

Andrés Irakulis, que en 2011 declaró ante el juez de la Audiencia Nacional española Fernando Grande-Marlaska (hoy ministro del Interior) como imputado por una acusación de haber pagado el impuesto revolucionario ha negado que Zulueta mediera en ello. «Estuve con Marlaska. Declaré sobre si sabía algo y no sabía nada», ha señalado Irakulis, que en esa declaración fue asistido por el abogado Ángel Ruiz de Erenchun.

Manifestación en Donostia y recuerdo a Jauregi

Antes de comenzar la vista, los procesados en este sumario han recordado a su compañero Juan Mari Jauregi, quien falleció el viernes.

«El día en el que se retoma el juicio del sumario 13/13 en Madrid, denunciamos la muerte de nuestro compañero Juan Mari. Sabemos que su detención y las torturas que padeció en 2010 le afectaron de una manera directa», ha manifestado Nerea Redondo en nombre de los procesados ante la Audiencia Nacional.

«Desde aquí hacemos un llamamiento porque es el momento de seguir dando pasos en el reconocimiento de nuestro pueblo. Es el momento de seguir remando todos juntas. Por ello llamamos a participar en la manifestación que saldrá el próximo domingo, 12 de septiembre, a las 13.30 del Boulevard donostiarra», ha añadido.