Aritz Intxusta
Redactor de actualidad

La cepa sudafricana se ha comido a Delta en dos semanas, de ahí la alarma

Le llaman B.1.1.529, aunque la OMS le ha asignado la letra griega Omicron. Los científicos sudafricanos creen que se ha impuesto muy rápidamente a la cepa Delta en una región del país y temen que acumule mutaciones suficientes como para esquivar parcialmente la acción de la vacunas.

La nueva cepa proviene de un linaje distinto a Delta que en Euskal Herria y había desaparecido. (GETTY)
La nueva cepa proviene de un linaje distinto a Delta que en Euskal Herria y había desaparecido. (GETTY)

Las cepas compiten unas contra otras, cerrándose el paso. Una versión más evolucionada del virus acaba con todas las demás. La cepa Delta acabó con Alpha, la británica, que a su vez había acabado prácticamente con Beta (detectada por primera vez en Sudáfrica) y Gamma (brasileña). 

Ahora, una nueva variante evolucionada desde Beta ha acabado con Delta, al parecer, de forma fulminante en una región de Sudáfrica (a este país no le ocurre nada en particular, pero tiene mayor capacidad de rastreo y secuenciación que sus vecinos).

«Esta nueva variante B.1.1.529 parece extenderse muy rápidamente. En menos de 2 semanas ahora domina todas las infecciones después de una devastadora ola Delta en Sudáfrica», ha publicado Tulio de Oliveira, director del Centro de Innovación y Respuesta a Epidemias en Sudáfrica.

La nueva cepa es responsable ya del 75% de las infecciones en el país y De Oliveira adelanta que, en cuestión de semanas, habrá hecho desaparecer a Delta del mapa. En la primera provincia donde se detectó, Gauteng, ya sobrepasa el 90% de los casos.

 

Evolución de las cepas de coronavirus en Nafarroa.

De confirmarse los datos de De Oliveira, se trataría de un hito dentro de la pandemia, pues nunca hasta ahora una cepa nueva se había impuesto a la dominante de forma tan rápida y contundente. En Nafarroa, que actualiza el gráfico de variantes cada semana, los cambios en la cepa dominante tardaban meses.

Con Delta fue un poco más rápido, pero se debió al efecto del superevento contagiador de los viajes de estudios de junio, pero todavía muy lejos de la velocidad con la que relatan que se ha producido el cambio en Sudáfrica.

Irrupción de la nueva variante (en azul) en Sudáfrica. (CERI)

«Esta nueva variante es realmente preocupante a nivel mutacional. Sudáfrica y África necesitarán apoyo (financiero, sanitario, científico) para controlarla y que no se extienda por el mundo. Nuestra población pobre y desfavorecida no puede estar encerrada sin apoyo financiero», ha escrito De Oliveira. 

La cantidad de mutaciones que se han encontrado en la nueva variante también genera intranquilidad. Cabe recordar que, cuanto más diferente sea la variante a la cepa para la que se diseñaron las vacunas, menos reconocible será para los anticuerpos que activan las vacunas. En concreto, concentra 30 mutaciones en la zona RBD, que es la parte de la espícula (proteína S) que interacciona con la célula humana.

Que haya cambiado tanto va a suponer cierta ventaja en su rastreo, porque no hará falta el uso de secuenciación masiva para detectarla, bastará cambiar el modelo de PCR y la cepa aflorará con una reacción química simple. Es algo parecido a lo que sucedió con la llamada cepa británica, que también tenía una delección en un gen.

Por lo que se sabe hasta el momento, Omicron no parece haber superado a Delta gracias a una mayor capacidad de evasión de la vacuna. La tasa de vacunación en Sudáfrica está en el 24%, por lo que es dudoso que ahí resida la diferencia. Su fortaleza está en otra parte, aunque eso no quita que, además, sea capaz de eludir parcialmente la protección de las vacunas, asunto que toca ahora investigar de forma prioritaria.

La multinacional Pfizer asegura que, en apenas dos semanas, tendrá ya los primeros datos sobre el comportamiento de su vacuna ante esta versión evolucionada del virus. Asimismo, indica que podría adaptar su vacuna a la morfología de la B.1.1.529 en cuestión de mes y medio, si fuera necesario. 

Todas las vacunas están diseñadas para que las defensas del organismo identifiquen de forma simultánea distintas partes de la proteína S (epítopos). Si alguna de estas zonas cambia, hay otras que siguen siendo igual de válidas para que el virus sea identificado y eliminado. Pero 32 mutaciones son muchas.

Cierre de fronteras, quizá solo para retrasar lo inevitable

En vista de los datos de los que se dispone, es lógico que los países traten de evitar la entrada de la nueva versión del coronavirus. Sin embargo, si la ventaja de esta cepa con respecto a Delta es tan rotunda, las medidas de cierres fronterizos solo servirán para dilatar la llegada unas semanas. Y los cierres no darán resultado para el problema de fondo, la desigualdad en el acceso a las vacunas, que ha sido responsable de que ahora exista una amenaza nueva. De hecho, la evolución del virus llega desde un linaje que en Euskal Herria, gracias a la vacunación, se había extinguido ya.

En esta crisis, parece que la solidaridad solo existe de los pobres hacia los ricos. «Hemos sido muy transparentes con la información científica. Identificamos, hicimos públicos los datos y dimos la voz de alarma porque las infecciones no hacen más que aumentar. Lo hicimos para proteger a nuestro país y al mundo, a pesar de sufrir potencialmente una discriminación masiva», ha denunciado De Oliveira.

En Sudáfrica tratan ahora de calcular en cuánto sobrepasa a Delta en cuanto a nivel de transmisibilidad. Además de ello, van a vigilar su nivel de evasión de la vacuna (si es que lo tiene) y la capacidad de escape de la inmunidad natural tras una infección (ver cuántas personas se reinfectan). Y en tercer lugar, qué tipo de cuadros de enfermedad genera, si son más o menos graves que los de Delta.

La transmisibilidad de un virus no implica mayor gravedad. Tradicionalmente se ha dicho que es al contrario, que cuantos menos síntomas genere un virus (o cuanto más tarde el enfermo en desarrollarlos) más oportunidades tiene el patógeno de transmitirse, dado que la persona seguirá haciendo vida normal y, por ende, infectará más.

Ser menos agresivo –atenuarse- confiere a los virus una ventaja evolutiva. Sin embargo, que un virus evolucione tampoco implica necesariamente que los síntomas vayan a ser menores. Los virus tienen otras formas de hacerse más transmisibles, como mejorar su estabilidad fisicoquímica o esquivar la acción de las defensas del organismo.