Los enfados del PNV no se paran en EH Bildu y alcanzan a «los suyos»
EH Bildu no hizo ninguna mención al PNV en sus discursos del Aberri Eguna de Iruñea, pero los jeltzales sí que entraron en alusiones a la formación de la izquierda independentista, y no fueron precisamente amistosas. Cada vez el PNV muestra su enfado con más gente, incluidos algunos de los «suyos».

El PNV va dando nuevas muestras de que encaja muy mal, cada vez peor, que nadie, incluida la realidad, le lleve la contraria. En el Aberri Eguna, el presidente del EBB, Andoni Ortuzar, dejó claro en público su enfado con EH Bildu, porque dice que trata peor al lehendakari, Iñigo Urkullu, que al presidente invasor ruso, Vladimir Putin. Y también en público, pero sobre todo en privado, los jeltzales se han declarado «indignados» con Zedarriak, un foro social y empresarial recién creado, que incluye personas ligadas al partido, y que en su primer y reciente informe ha concluido que «Euskadi no ocupa ya posiciones de liderazgo», lo que en Ajuria Enea han interpretado nada menos que como una «traición».
Con la invasión rusa de Ucrania y la crisis energética, el PNV ha fijado dos líneas de erosión contra EH Bildu. Una, que cuando hacen falta energías renovables «los de siempre» están «en contra de todo», cuando en realidad el Gobierno de Lakua está retrasando la elaboración del Plan Territorial Sectorial de Energías Renovables que, según pactó con EH Bildu al final de la pasada legislatura, debería estar regulando ya la construcción de parques eólicos y que no llegará hasta finales de 2023, tarde para muchos de los proyectos que están impulsando algunas empresas. El segundo elemento de erosión es el de presentar a la izquierda independentista como próxima a Vladimir Putin y tibia ante la invasión de Ucrania.
En esta última línea de actuación estuvo el discurso del presidente del EBB, Andoni Ortuzar, en el Aberri Eguna. Afirmó que en el pleno monográfico del Parlamento de Gasteiz del pasado 8 de abril, convocado a instancias de EH Bildu, el lehendakari presentó el plan que su Gobierno iba a aprobar cuatro días más tarde con lo que, según aseguró el burukide, «se quedaban sin su matraca del fracaso en la gestión del PNV. Y les contrarió tanto que perdieron los papeles. Y llegaron al insulto. No les hemos oído decir de Putin lo que le soltaron al lehendakari. ¿Qué le pasa a esta gente, que es capaz de atacar con tanta saña a un representante democrático de su pueblo pero no es capaz de decir ni mú ante las tropelías y las barbaries de un dictador?».
Pasando por alto las veces que dirigentes de EH Bildu han denunciado públicamente la invasión de Ucrania y a Putin, la pregunta que surge de inmediato es ¿qué dijeron en aquel pleno del lehendakari que tanto le molestó a él y a su partido, hasta el punto de desdecirse de resoluciones que habían pactado y contra las que acabaron votando los jeltzales?.
Estos son los pasajes más agresivos del discurso del parlamentario Iker Casanova sobre la cuestión recogidos en el diario de sesiones: «El Gobierno ha hecho cero esfuerzos para llegar a un acuerdo con Euskal Herria Bildu en los temas fundamentales que hoy estamos tratando». «Hoy el Gobierno ha enviado al lehendakari −diría en este contexto bélico en el que estamos, ha lanzado en paracaídas al lehendakari– a este pleno monográfico; no porque no tenga el derecho a estar aquí, que evidentemente lo tiene, que además es parlamentario, no porque no sea oportuna su presencia en cualquier momento en que lo estime oportuno, no porque no sea bien recibido, sino porque ha venido a distorsionar el normal funcionamiento de un pleno de estas características, en el cual los grupos políticos hablan, dialogan, presentan propuestas y luego llegan o no llegan a acuerdos y se los remiten al Gobierno».
«Usted, señor lehendakari, tiene perfecto derecho a actuar así, es su decisión. Si usted quiere hacer las cosas en solitario, tiene perfecto derecho a hacerlo. Lo que no tiene derecho es a engañar a la gente. Lo que no tiene derecho es a decir que está buscando unidad y está buscando acuerdos cuando no ha entablado ningún proceso sincero para buscar la unidad ni los acuerdos».
«Usted ha venido esta mañana aquí a hacer oposición a la oposición con un discurso lleno de descalificaciones». «Cuando la oposición dice que algo no le gusta, usted dice que nos falta realismo. Cuando la oposición dice que hay algún problema, usted dice que hacemos catastrofismo». «Usted ha hecho una forma de discurso que traiciona a la lógica, que es un discurso habitual, que es tan habitual que hasta tiene nombre: es la falacia del hombre de paja. Se inventa un supuesto rival, se inventa las supuestas expresiones o las supuestas argumentaciones de ese rival, y rebate no lo que se le está diciendo, sino lo que usted atribuye a otros sin ser eso cierto».
Después de que la parlamentaria del PNV Alaitz Zabala dijera que no sabía ni cómo calificar la intervención anterior de Iker Casanova, este respondió que «por si queda alguna duda quiero mostrar todo mi respeto por la imagen del lehendakari y también por la persona de Iñigo Urkullu. Pero también toda mi adhesión al derecho de hacer crítica política».
La lectora y el lector juzgarán si lo dicho por EH Bildu entraba en el terreno del «ataque con saña» y también si lo escrito por Zedarriak se puede considerar una «traición». El 3 de marzo se presentó el Foro Zedarriak, que se define a sí mismo como una iniciativa surgida de un grupo de personas de la sociedad y la empresa, que quiere aportar «reflexión y proyectos que acerquen sociedad y empresa para que Euskadi coja un nuevo impulso, y no se quede atrás a la hora de afrontar los enormes retos que se adivinan a corto y medio plazo».
Entre las 14 personas fundadoras están la presidenta ejecutiva de BunPlanet, Ainhoa Lete Núñez; Amaia Gorostiza Telleria, presidenta de GEO Management y de la Sociedad Deportiva Eibar; y el presidente de Global Dominion Access, Antón Pradera Jauregui, el catedrático de Derecho Internacional Privado de la UPV/EHU, Juan José Álvarez, y el que fuera consejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Lakua Pedro Luis Uriarte.
Todos ellos suscribieron un primer informe publicado el 5 de abril que destacaba que «necesitamos un nuevo Renacimiento para el futuro que nos viene». La nota de prensa llevaba por título «Euskadi no ocupa ya posiciones de liderazgo», y los firmantes ofrecían indicadores que señalan que la CAV está lejos de las regiones punteras de Europa. Destacaban además «la creciente pérdida de peso económico y empresarial relativo de nuestra economía, la pérdida de arraigo en la mayor parte de las empresas tractoras que impulsaron el desarrollo económico en el pasado, la progresiva pérdida de atractivo para llevar a cabo la actividad económica y empresarial que está sufriendo el territorio, la peligrosa pérdida de centralidad que el progreso económico y la creación de riqueza ha tenido en el discurso político y prioridades del País en las últimas décadas».
Según señalaron integrantes de Zedarriak a ‘El Correo’, recibieron llamadas para dejar constancia de la «indignación» del lehendakari con la publicación del informe, con el que se había sentido «traicionado». Les reprocharon que el mensaje es «catastrofista», se ha hecho público en «el peor momento» y que esas cosas se dicen en privado y no en público, a lo que uno de los firmantes replica que «a lo mejor si se hace en público es porque no se nos ha hecho nunca caso en privado».
En una entrevista en ‘El Diario Vasco’ este domingo, el presidente del GBB y portavoz parlamentario, Joseba Egibar, aseguraba que las de Zedarriak «son reflexiones injustas y que no se atienen a la verdad y espero que no sean la antesala de la petición para suprimir el Impuesto de Patrimonio o reducir el Impuesto de Sociedades».
Puestas las posiciones de las partes sobre la mesa cada cual podrá sacar sus conclusiones. Pero es difícil de entender que un partido que gobierna en todas las instituciones a las que aspira y al que sonríen las encuestas, esté en este constante enfado con cualquiera que deslice una crítica sobre su gestión.
Quizá sea una cuestión de talantes personales. A veces hay detalles que resultan esclarecedores. El lehendakari publicó ayer un comentario criticando el espionaje a Arnaldo Otegi, a Jon Iñarritu y a numerosos líderes independentistas catalanes, entre ellos los cuatro últimos presidentes de la Generalitat. Pidió transparencia y una explicación urgente del Gobierno, pero ni mencionó a ninguno de ellos, ni se solidarizó con los espiados. Todos ellos son de EH Bildu, ERC, Junts... de esos que se juntaron este Aberri Eguna en Iruñea, mientras el PNV estaba a solas consigo mismo en Bilbo.

Insultan a una esquiadora italiana por hablar ladino en una entrevista

La sanción a un mando por tocamientos a una cantinera desata una reacción machista en Irun

La Audiencia Nacional ordena el ingreso en prisión de Arantza Zulueta y Jon Enparantza

La adicción a la pregabalina no para de crecer en los márgenes

