
Tras estrenar el año pasado "Broker", el segundo de sus largometrajes rodados fuera de Japón, Hirokazu Koreeda regresó al Festival de Cannes para presentar su nueva película.
El cineasta, habitual de la Croisette y ganador de una Palma de Oro por "Un asunto de familia", apostó por el llamado «efecto Rashomon», un recurso que se refiere a la influencia de la subjetividad y la percepción personal al narrar una misma historia o situación.
Las personas que la relatan lo hacen de manera diferente, pero todas las versiones son razonablemente plausibles sin necesariamente ser falsas. Están moldeadas por la variabilidad y la percepción individual.
Este fenómeno tiene su origen en la película homónima de Akira Kurosawa de 1950. Es un recurso que Hirokazu Koreeda utiliza en "Monstruo", en teoría, para contar una historia desde tres perspectivas: la de una madre, su hijo y un profesor.
El argumento se centra en un chaval cuyo comportamiento provoca que su madre sienta que algo va mal. Al descubrir que el responsable de todo ello es un profesor, irrumpe en la escuela exigiendo saber qué está pasando.
Pero a medida que la historia se desarrolla a través de los ojos de la madre, el profesor y el niño, la verdad va saliendo a la luz, poco a poco.
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