Este martes habrá derbi vasco en la cuarta eliminatoria de la Copa. El equipo ibartarra Lauburu y Osasuna Magna se verán las caras en la localidad guipuzcoana en un duelo a priori desequilibrado, pero no exento de cierta incertidumbre, habida cuenta de que el torneo del K.O. suele albergar más de una sorpresa.
Los anfitriones, instalados en la decimosegunda plaza del grupo 2 de la Segunda B, acumulan tres derrotas seguidas en liga, pero ya fueron capaces de dar la campanada eliminando al Sala 10 zaragozano a los penaltis a finales de octubre pasado.
Por eso Xota, que no podrá contar con el lesionado Toni Escribano ni con Fabinho, al que se ha decidido dar descanso por fatiga muscular, se desplaza con las orejas tiesas para no ser eliminado.
«Va a ser dificilísimo porque la pista va a estar llena y para ellos es un partido muy especial. La relación que tenemos entre los clubes es muy buena y va a ser bonito, pero seguro que van a salir con el cuchillo entre los dientes», ha avisado Roberto Martil.
Para paliar las dos importantes bajas mencionadas, el cuadro irurtzundarra tirará de chavales del filial, «un premio al trabajo diario que vienen realizando en los entrenamientos y que nos están ayudando una barbaridad».
Osasuna Magna también viene de perder en la pista de Inter Movistar, un encuentro «en el que no estuvimos cómodos con balón, ni acertados en defensa, pero no hay que darle más vueltas. El equipo tiene 21 puntos, está realizando una temporada espectacular y tenemos la certeza de hacer bien las cosas», ha apuntado Martil.
Marrube regresa a casa
Más igualado apunta el envite entre Pescados Rubén Burela y ATP Iluminación Tudelano Ribera Navarra, en el que el conjunto blanquillo tendrá que cambiar el chip de una temporada muy irregular en la competición liguera.
Los gallegos buscan regresar a Primera, una categoría en la que han militado en las últimas temporadas, y firman una trayectoria reciente con cuatro triunfos en cinco partidos, lo que les ha colocado a las puertas de los puestos de play-off.
El equipo navarro, por su parte, quiere que este torneo sea un punto de inflexión para cambiar de dinámica. «Para nosotros, es importante ese cambio de chip, un escenario distinto y lo afrontamos con las ganas y motivación de seguir generando esas cosas buenas que estamos plasmando», ha indicado el técnico Juanma Marrube.
Además de un largo desplazamiento, el envite no va a estar exento de dificultad, porque «es una cancha difícil y un equipo que va a estar entre los cuatro o cinco elegidos que van a pelear por el ascenso, y el año pasado ya ganó a Valdepeñas y puso las cosas muy difíciles a Palma», ha advertido.
Para el preparador de Ribera Navarra será un partido muy especial, dado que entrenó a los lucenses entre 2017 y 2021. «Es mi casa, me gusta volver a ver a mi gente, pero todo eso hay que aparcarlo», ha apuntado.
Lógicamente, ha admitido ser «muy conocedor de Burela y su potencial», a la par que ha destacado que la Copa es un torneo en el que «en tres partidos estás en una fase final», lo que sería un gran premio.

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