
El líder del ultranacionalista Partido Liberal (FPÖ), Herbert Kickl, será recibido hoy por el presidente de Austria, el progresista Alexander van der Bellen, después de que el canciller federal saliente, el conservador Karl Nehammer, fracasara en su intento de formar un nuevo Gobierno sin la extrema derecha del FPÖ, vencedor de las elecciones del 29 de septiembre. Sería la primera vez desde 1945 que un ultraderechista ocupe la Jefatura del Ejecutivo, aunque el FPÖ ya gobernó como socio minoritario entre 2017 y 2019 con Sebastian Kurz, del Partido Popular (ÖVP) de Nehammer, como primer ministro.
Así lo anunció ayer Van der Bellen, quien no dijo si tiene previsto encargar a Kickl la formación de un Ejecutivo, pero el democristiano Partido Popular (ÖVP) manifestó su esperanza de que sí lo haga, así como su diposición a negociar con los ultras.
El colapso de las negociaciones para un Ejecutivo de coalición con los socialdemócratas y neoliberales se ha llevado por delante a Nehammer, canciller y presidente del ÖVP, y reabre la posibilidad de que el FPÖ termine de saltar un «cordón sanitario» ya fracturado y reciba mandato para formar Gobierno.
«Vamos a ver si el Partido Popular comprende con lo que ha ocurrido, aunque sea un poco, el poder que ostenta la población a través de las urnas», declaró Kickl. «Ahora se están enfrentando a los escombros de su estrategia de prevención», añadió.
El jefe del partido ultra en Viena, Dominik Nepp, ofreció, sin embargo, dos alternativas: negociación con el Partido Popular o nuevas elecciones. Según los últimos sondeos, el FPÖ, considerado euroescéptico y prorruso, experimentaría un notable aumento en su apoyo, pasando del 28,8% de las elecciones al Consejo Nacional a cerca del 35%.
En octubre, el presidente había encargado a Nehammer, como líder del democristiano ÖVP, negociar un pacto de coalición sin la participación de los ultras, dado que las demás fuerzas rechazaban cooperar con ellos. Pero las conversaciones para formar por primera vez una coalición tripartita entre conservadores, los socialdemócratas del SPÖ y los neoliberales de Neos –la preferida por Van der Bellen– fracasaron después de que el pequeño partido neoliberal abandonara el viernes la negociación. Los dos grandes partidos tradicionales reconocieron el sábado, entre mutuas acusaciones, que no pudieron salvar sus diferencias, especialmente sobre las fórmulas para reducir el déficit presupuestario.
Giro del ÖVP
En su comparecencia de ayer, Van der Bellen recordó que Nehammer, quien en todo momento rechazó de forma rotunda cooperar con Kickl, anunció a última hora del sábado el fin definitivo de las negociaciones y su renuncia en los próximos días al cargo de jefe de Gobierno y también a la presidencia del ÖVP.
El jefe del Estado destacó haber constatado que «se han debilitado las voces en el seno de la ÖVP que descartaban una cooperación con Kickl» tras la dimisión de Nehammer, que permanecerá en funciones hasta el nombramiento de un sucesor, previsiblemente la próxima semana.
Una de esas voces a las que se refería el presidente austríaco es la del actual secretario general del ÖVP, Christian Stocker, que será quien sustituya de forma interina a Nehammer al frente del partido. Fue Stocker quien dijo confiar en Kickl reciba el encargo de formar un Gobierno y se mostró dispuesto a negociar con los ultras.
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